PRESIDENTE
JULIO
ARGENTINO ROCA
(PRIMERA PRESIDENCIA)
Fuente: SABSAY, Fernando; Presidencias y Presidentes constitucionales argentinos. Colección Fin del Milenio
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Fue sin duda, sin la política es sólo la técnica de llegar al poder y conservarlo dentro de determinadas reglas de juego dadas, por lejos el primer político argentino de nuestra historia. No nació en los círculos conductores del país y carecía de fortuna. Abrazó la carrera militar y alcanzó la condición de árbitro de la política nacional durante un período amplísimo que se extiende desde 1878 hasta su muerte el 19 de octubre de 1914. En estas tres largas décadas, sin violencia, con astucia, ejerció el poder respetando las leyes de juego imperantes. No fue un caudillo militar común que se entroniza en el gobierno por imperio de la fuerza y se mantiene en él gracias a ella mientras le duran la salud y la vida. Fue la gran figura del liberalismo y gobernó por un lapso que superó con creces los del predominio de Rosas, Urquiza o Mitre, entre sus predecesores, o de Yrigoyen y Perón, entre los conductores que lo sucedieron. Nació en San Miguel de Tucumán el 17 de julio de 1843, en el prolífico hogar criollo de varias generaciones de José Segundo Roca y Agustina Paz. Ingresó a las filas del ejército en 1860 como teniente segundo, para participar en la campaña de Pavón, junto a su padre y su tío Marcos Paz. En la guerra contra el Paraguay acreditó actitudes de mando y gran valor personal, sentó fama de "macho" y, ya como teniente coronel, a los 26 años estaba al frente de un regimiento de línea; en Ñaembé, obtuvo el grado de coronel. En 1872 se casó en Córdoba con Clara Funes, matrimonio que lo convirtió en concuñado de Miguel Juárez Celman, su sucesor en la presidencia. En 1874, estuvo como jefe de las tropas vencedoras en Santa Rosa, donde no sólo obtuvo las palmas de general sino la posición de "confianza" del presidente Avellaneda. Juan Lavalle y Roca son los únicos casos en nuestra historia que han recorrido todo el escalafón ganando grado tras grado en acción de guerra; ambos fueron generales a los 30 años. Muerto Adolfo Alsina, en 1877 llegó a ministro de Guerra y consolidó las situaciones provinciales que le eran favorables; recordemos que en la elección a presidente sólo perdió los electores de Buenos Aires y Corrientes. Culminó con éxito la Conquista del Desierto, transformándose en la figura nacional y su candidatura se impuso como un hecho natural a los 37 años. Roca asumió la presidencia en la ciudad que le era hostil, Buenos Aires, con una opinión unificada en contra del provinciano invasor. Sagaz político, mantuvo en su primer gabinete la preeminencia provinciana que lo había llevado al poder. Con hombres elegidos entre lo más conspicuos del autonomismo porteño y de las elites provinciales y, además, amigos personales de tiempo atrás, Roca realizó su política, sintetizada en dos palabras: paz y administración. Por paz, entendió la inexistencia de conflictos armados en lo interno y lo externo; y, lo logró. Por administración, obtuvo la estructuración del Estado liberal que garantizaba a cada uno los derechos para entrar en la libre competencia; el Estado Gendarme soñado por los teóricos se corporiza en la Argentina del 80. Lo acompañó como vicepresidente Francisco Bernabé Madero. Dardo Rocha, tras prestar su apoyo a la candidatura de Roca, fue electo gobernador de Buenos Aires en diciembre de 1880. Fundó la capital de su provincia, colocándose la piedra fundamental de La Plata el 19 de noviembre de 1882. En el ejercicio de la presidencia, Roca institucionalizó y dirigió el PAN, partido único con un jefe único que ejerció el poder político del país de una manera absolutamente personalista, respetando los principios constitucionales, las autonomías provinciales y las garantías individuales. No intervino provincias, gobernó sin estado de sitio y sólo tuvo roces con sus más íntimos colaboradores del PAN. Fue inflexible en la elección de los candidatos a gobernadores. Él "hacía gobernadores" porque sabía que éstos "hacían presidentes". El gobierno personal del presidente de la República se afirma culminando un proceso: el "presidencialismo". Desde entonces, nuestra historia política es la historia de nuestros presidentes. En estos años, se registraron sólo dos intervenciones: Santiago del Estero y Catamarca, ambas dispuestas por el Congreso. En 1881 se completó la ocupación del triángulo neuquino, con lo que, además de terminar con los últimos reductos de la resistencia indígena del "país de las manzanas", se afirmó la soberanía argentina en la Cordillera y en el Nahuel Huapi. Fácil fue entonces, ocupada la zona cordillerana, efectivizar la soberanía hasta el Cabo de Hornos y toda la Patagonia. Convertida Buenos Aires en la Capital de la República, hubo que darle una estructura administrativa y judicial. Para lo primero se creó un régimen, iniciado en 1881, con la designación por el Poder Ejecutivo Nacional de una Comisión Municipal presidida por Torcuato de Alvear y completada en 1882 con la sanción de la Ley Orgánica del Municipio, la Ley 1.260, creando el Concejo Deliberante, surgido de elección popular y un intendente, designado por el presidente con acuerdo del Senado, para la función ejecutiva. El primero nombrado fue Torcuato de Alvear, que acompañó a Roca en todo su período presidencial. conocía París y convirtió a Buenos Aires en "el París del Plata". Las epidemias del cólera de 1884 y 1885, y la fiebre amarilla, habían terminado su foco principal en el Sur, abandonado por sus dueños pudientes que se radicaron en el Norte: desde la Plaza San Martín hasta la Recoleta sus calles comenzaron a flanquearse con edificios de un lujo inusitado. El Sur continuó con una población sin mejoras en sus condiciones sanitarias, aumentando el número de habitantes, y las viejas casonas solariegas se trocaron en inquilinatos, donde se destinó una pieza para cada familia. Así nació el conventillo porteño. Los jardines desde el norte hasta Palermo, progresivamente se asemejaron al "Bois de Boulogne" de París. El censo municipal de 1887 arrojó, en una década, el doble de habitantes que el anterior, llegando a 434.000. Más de la mitad eran extranjeros, arribados al país en los últimos 15 años; de los 200.000 considerados nativos, el 50% eran provincianos. El desarrollo edilicio hizo necesaria una mano de obra especializada en la construcción; en igual sentido en el trabajo de instalaciones ferroviarias y tendido de vías, así como en edificaciones en los puertos. Esta mano de obra surgió, fundamentalmente, de la inmigración europea retenida en la ciudad en lugar de radicarse en el campo. "Gobernar es poblar" había dicho Juan Bautista Alberdi, pero con un sentido de integración a las normas culturales argentinas. Así el "gringo" y el "gallego" recibieron salarios bajos, y terminaron albergados en conventillos. Se forjó un proletariado porteño con una capacidad de ahorro increíble capaz de comprar un lote de terreno alejado del centro. se crearon los nuevos barrios, donde no faltó el criollo marginado. La Ley 1.144 de 1881 organizó los Tribunales de la Capital. La Ley 1.565 creó el Registro Civil para Buenos Aires y territorios nacionales. En el orden institucional, fue preocupación de Roca y su ministro de Guerra y Marina, Benjamín Victorica, la organización de las Fuerzas Armadas, dictándose el Código de Justicia Militar, las Ordenanzas del Ejército y creándose el Hospital Militar. Estas leyes dictadas entre 1882 y 1885 marcan el fin del "viejo ejército" y dan paso al "moderno", que se convertiría en absolutamente profesional en la segunda presidencia de Roca. Los ferrocarriles, de 2.318 km, al comenzar el período, alcanzaron los 6.142 km. al finalizar el mismo. En política económica, las recaudaciones fiscales en los años 1880/86 no llegaron a los 200 millones de pesos, mientras que los gastos se elevaron a 300 millones. El saldo desfavorable de la balanza de comercio exterior fue de 80 millones d epesos endeudándose el país en 180 millones. Las obligaciones de la deuda externa insumieron más de 70 millones de pesos, más de un tercio de la recaudación fiscal. Destinar la mayor parte del Producto Nacional a la atención de compromisos extranjeros y cubrir los déficits con nuevas deudas y emisiones inflacionarias, se convirtieron en las técnicas de nuestra vida financiera y económica. Se construyó el Puerto de Buenos Aires, magna obra de ingeniería concebida y ejecutada por Eduardo Madero. Hecho destacable es la iniciación de la exportación de carnes congeladas, en especial, el vacuno. El frigorífico es de la década posterior, pero se inició en esta presidencia. En política educacional se destacan dos importantes iniciativas: el Consejo Nacional de Educación y la Sanción de la Ley 1.420 de educación común. El primero fue un organismo destinado a reglar la instrucción primaria en el ámbito nacional y de él dependerían no sólo las escuelas elementales de la Capital Federal, sino las que funcionaran en los territorios nacionales y las cradas en las provincias por el Gobierno Nacional. roca nombró primer presidente del Consejo a Domingo Faustino Sarmiento. Por su iniciativa se reunió en Buenos Aires el Primer Congreso Pedagógico Sudamericano, que elaboró las bases de una nueva política educacional, en las que se incluía la eliminación de la religión como materia de enseñanza en las escuelas oficiales. Las inquietudes expresadas en el Congreso originaron el proyecto de Ley de Educación Común elaborado por el Poder Ejecutivo, y en el que se omitía toda alusión al problema religioso. El Senado aprobó el proyecto en 1881, pero la Cámara de Diputados lo demoró dos períodos hasta rechazarlo en 1883. En las sesiones de ese año, el ex-ministro de Instrucción Pública, Onésimo Legizamón, presentó un proyecto que dotaba a la educación de tres características: laica, gratuita y obligatoria. El proyecto provocó debates que excedieron el claustro parlamentario; la prensa y la opinión tomaron partido en grupos antagónicos: liberales y clericales. De este enfrentamiento surgieron varias y diferentes posiciones. por un lado, el positivismo, encarnando la verdad científica en contra de la verdad revelada, había hecho camino y contaba con muchos sostenedores. En cambio, el catolicismo, al menos como fuerza política, carecía de representatividad nacional. roca midió fuerzas y no vaciló en declararse laico. Así la Ley 1.420 se aprobó en julio de 1884, obligando a poner enérgico freno a la intervención del Vaticano. La Ley 1.420 fue un elemento utilísimo en la lucha contra el analfabetismo, no excluyendo la religión mayoritaria en la escuela oficial, ya que la misma podía enseñarse fuera de los horarios de clase en los mismo establecimientos, y permitió que los niños que concurrían a las escuelas del Estado no fueran discriminados por motivos confesionales, tanto si sus padres eran católicos, libre pensadores o pertenecientes a otros credos, lo que contribuyó a fortalecer en su base de unidad al país en un momento en que la inmigración ampliaba su espectro. Otra loable iniciativa de esta época fue la creación de escuelas técnicas anexas a los ferrocarriles, donde podría formarse personal idóneo. La generación de 1880 fue un fenómeno cultural trascendente, un fruto querido y logrado del liberalismo, que le dio pautas culturales precisas. Los hombres de esta generación frisaban en 1880 los treinta años de edad como promedio, y se formaron en los colegios nacionales creados por Mitre. eran esencialmente urbanos de origen, ilustrados a la europea y aptos para incorporarse a la política, a la administración pública (la burocracia) y al ejercicio de las profesiones liberales. Estaban vinculados a los "factores del poder" y, por consiguiente, destinados a conducir y gobernar. La generación del '80 no llegó al poder en esta década. En la política internacional, hubo cuatro temas primordiales: las cuestiones con Chile, los límites con Brasil, las Malvinas y la ruptura con la Santa Sede. Rotas las relaciones con la República transandina en 1879, éstas se reanudaron durante la presidencia de Roca. Se llegó así al Tratado de 1881 suscrito en Buenos Aires por Bernardo de Irigoyen y el cónsul general chileno, Francisco de Borja Echeverría, y en Chile por el ministro de Relaciones Exteriores, José Manuel Balmaceda y el cónsul argentino Agustín Arroyo. No se finalizarían las controversias y el trazado efectivo de la línea divisoria ocasionaría periódicos conflictos. La zona litigiosa con Brasil era extensa y al no llegarse a un acuerdo se acordó someterse al arbitraje de una potencia amiga. La solución llegó en el período posterior a Roca. A fines de 1884 se sancionó la ley por la que se subsidiaba al Instituto Geográfico Argentino para que editara un mapa completo de la República Argentina. El Instituto, de carácter privado, no comprometía la posición oficial con referencia al haber incluido en el trazado al archipiélago de las Islas Malvinas. Esto dio lugar a la consulta del embajador de Gran Bretaña al ministro de Relaciones Exteriores argentino, sobre el alcance de esta posible inclusión. La respuesta sobre la soberanía de esa región fue evasiva. En un memorándum anexo a la nota oficial de respuesta se historió el caso, contribuyendo a dejar sentado los derechos del país sobre el archipiélago y, no obstante la "cuestión pendiente" y la "solución definitiva", no se debían alterar las buenas relaciones con Su Majestad Británica. Una serie de conflictos, algunos generados por la ley 1.420 y otros por la creación de la Ley del Registro Civil, llevarían al gobierno nacional a la ruptura con la Santa Sede. Incidentes en abril de 1884: el vicario a cargo de la diócesis de Córdoba, Jerónimo Clara, dio una pastoral aconsejando a los padres no mandar a sus hijos a la escuela normal porque algunas maestras eran protestantes. La repercusión fue inusual y negativa. En la segunda mitad de
1886, la sanción de la Ley del Registro Civil dio lugar a que monseñor
Risso Patrón, obispo de Salta y monseñor Gelabert, obispo de Paraná,
iniciaran el ataque contra la "ley atea", y monseñor Clara
recrudeció con sus críticas. El conflicto entre éste y el Poder
Ejecutivo llegó a un punto tal que el nuncio apostólico, monseñor
Mattera ofreció su mediación. El diario La Tribuna de Buenos Aires censuró la actitud de monseñor Mattera. Éste pidió al gobierno la retractación y excusas oficiales. El 18 de octubre de 1886, el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Ortiz, devolvió la nota con los pasaportes y le dio al nuncio veinticuatro horas para abandonar el país. Las relaciones con la Santa Sede quedaron rotas hasta 1900, cuando el mismo Roca, durante su segunda presidencia, las reanudó. En julio de 1885, proclamado Juárez Celman senador por Córdoba, fue candidato a presidente y, a fin de año, se agregó Carlos Pellegrini como vice. Los gobernadores resolvieron la elección a favor de dicha fórmula. En el Colegio Electoral 168 votos a favor contra 32 de Manuel Ocampo y Rafael García. HECHOS NOTABLES La Societé Du Pain Telephone de Loch, inició los servicios telefónicos en Buenos Aires con veinte abonados. En 1881, una verdadera hazaña náutica, el coronel de marina Erasmo Obligado, navegó a vapor el Río Negro y el Limay hasta lo que hoy es El Chocón, y desde allí el teniente Eduardo O´Connor, con una embarcación a vela llegó hasta el Nahuel Huapí; el transporte había sido construido en los astilleros del Tigre. Se funda el Jockey Club en 1883 con 143 socios del que Carlos Pellegrini fue el primer presidente. Nace también el Buenos Aires English High School. Estas dos noticias aparentemente disímiles se mencionan juntas ya que son origen de dos pasiones argentinas: el "turf" y "Alumni" primer equipo de fútbol que trasciende al público. Nace "La República de la Boca". El juego de pelota gana las preferencias del público porteño; las llamativas bicicletas empiezan a circular por las plazas porteñas. La década de 1880 a 1890 ve crecer el poder desmesuradamente personal del presidente en detrimento notorio del poder federal. Al mismo tiempo, se extiendo por todo el país una ola de corrupción política y administrativa que convierte al gobierno en instrumento para satisfacción de los intereses privados, desviándolo de su misión constitucional, que es la de servir a los intereses públicos ded la nación. Lo extraño es que a medida que la moralidad pública descendía, el gobierno desarrollaba el progreso jurídico de la nación: ley del matrimonio civil, de educación común; los códigos penal, comercial, de minería, y de procedimientos en materia criminal... |