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PRESIDENTE

 JOSÉ FIGUEROA ALCORTA

Fuente: SABSAY, Fernando; Presidencias y Presidentes constitucionales argentinos. Colección Fin del Milenio

 

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Juan Suriano - ANARQUISTAS (CULTURA Y POLITICA LIBERTARIA EN BUENOS AIRES)

María Seoane - ARGENTINA - EL SIGLO DEL PROGRESO Y LA OSCURIDAD (1900-2003)

Osvaldo Bayer - LOS ANARQUISTAS EXPROPIADORES Y OTROS ENSAYOS

Oscar Oszlak - La formación del Estado argentino - Ariel

Hugo Chumbita - Hijos del País - Emecé

 

Hombre joven de la generación del 80, cumplía ese año los 20 de edad. El abogado cordobés que llegó a la presidencia en 1906, integró las corrientes innovadores del Partido Autonomista Nacional, el PAN, al que adhirió en su juventud. Su actuación en primer plano transcurrió durante la concentración de las fuerzas conservadoras, y pudo cumplir su programa político con tacto y energía, manteniendo a su partido en el gobierno, pese a la creciente presión política y social de la primera década del siglo XX, y asegurando así la sucesión presidencial a favor de Roque Sáenz Peña, el "modernista" por excelencia.

José Figueroa Alcorta nació en Córdoba el 10 de noviembre de 1860, se recibió de abogado en 1886 y al año siguiente fue senador provincial por el PAN. Hombre de los "Juárez", apoyó la candidatura de Miguel Juárez Celman desde la agrupación "El Panal". Marcos Paz lo nombró en su gabinete. A partir de 1890, fue ministro en su provincia de Eleazar Garzón, diputado de la misma y gobernador, a los 35 años de edad, hasta 1898. Senador nacional, renunció a la banca aceptando la candidatura a vicepresidente. En 1904, la muerte de Quintana lo hizo presidente el 12 de marzo de 1906. Contendor de Roca, su sagacidad en el manejo político hizo que le sacara la jefatura del partido oficial; morigeró la represión al radicalismo, aceptó al movimiento socialista y dio lugar a reformas obreras.

En 1907 y 1908 consultó a Hipólito Yrigoyen e intentó de alguna manera obtener su colaboración. Pero el paciente y sagaz dirigente popular respondió en ambas situaciones con las mismas palabras: "La solución de la crisis institucional argentina reside en el libre ejercicio de la soberanía popular". En torno a Yrigoyen se congregó, a partir del tránsito de un siglo a otro, la juventud burguesa y pequeño burguesa que aspiraba ocupar un lugar en la política y en la función pública, y agitaba el programa de la Unión Cívica Radical: moral administrativa, sufragio libre, autonomía provincial, régimen municipal, defensa nacional.

Hipólito Yrigoyen, el caudillo bonaerense hondamente arraigado en las masas populares urbanas y rurales, las alimentaba en sus esperanzas con promesas de reivindicaciones sociales. La oligarquía, con el ocaso de Julio A. Roca, se dividió en una serie de fracciones frente a las cuales se multiplicaba la potencia del radicalismo.

Concluida la gestión presidencial, Alcorta ejerció funciones diplomáticas para incorporarse a la Corte Suprema Nacional durante la presidencia de Victorino de la Plaza, presidiendo el Alto Tribunal desde 1929. Murió en Buenos Aires el 27 de diciembre de 1931.

Presidente constitucional del Senado en su carácter de vicepresidente de la República, fue el primer argentino que presidió los tres poderes del gobierno nacional.

La política interior está bien descripta por Carlos Pellegrini, quien la denunció con claridad, lamentando la inexistencia del viejo y glorioso Partido Autonomista Nacional, desmembrando en minúsculas fuerzas provinciales que se combatían entre sí. El mitrismo había perdido su fuerza por el "acuerdo" como fuerza opositora y vinculado firmemente con el roquismo. Muerto el general Bartolomé Mitre en 1906, su hijo, el ingeniero Emilio Mitre, asumió la jefatura del movimiento, al que dio el nombre de Partido Republicano. el autonomismo porteño con Benito Villanueva en la Capìtal y Marcelino Ugarte en la provincia se había nucleado bajo la denominación de Partidos Unidos. No faltaban mitristas "acuerdistas", eran los reales continuadores del roquismo y tenían el apoyo de los gobernadores provinciales. Los radicales también estaban divididos, en concurrencistas y abstencionistas.

A estos grupos de opinión no podía dejar de preocuparles, al margen de las fuerzas políticas, digamos oficialistas, la presencia, con gravitación importante, de radicales abstencionistas, socialistas y anarquistas.

En esta situación, y con una mayoría roquista en el Congreso Nacional, el presidente, para apaciguar los ánimos y alejar el fantasma de la revolución, enfiló su estrategia de afirmación en la conducción mediante dos medidas: permitió, con la aplicación de la ley de amnistía de 1906, que los exiliados volvieran al país y se liberara a los militares confinados, quienes recuperaron sus grados y, por otra parte, inició conversaciones plenas de promesas en cuanto a la libertad de sufragio.

A esta altura de los acontecimientos dos de los hombres que sustentaban la política de Figueroa Alcorta, murieron durante 1906: Mitre y Quintana. En la primera década del siglo desaparecía una época de la política argentina. Regresó Roca de Europa y suspendió el paréntesis que se había impuesto en la actividad partidaria, volviendo a ocupar su posición de árbitro y conductor, y nucleando en torno suyo a grandes sectores de las fuerzas conservadoras.

En las fuerzas políticas no conservadoras, y habiendo dejado al radicalismo intransigente en la conspiración, la abstención y la espera, veamos lo que ocurría entre los obreros. Estos estaban repartidos en dos tendencias: reformista y electoral. Una, revolucionaria y apolítica; la otra, originadora de dos centros gremiales y un partido político. Los reformadores constituyen la Unión General de Trabajadores, integrada por sindicalistas que luchan por mejoras en las condiciones de trabajo y son la base del Partido Socialista, que obtuvo en 1904 su primer éxito electoral, la elección como diputado nacional de Alfredo L. Palacios. Los revolucionarios se agruparon en la Federación Obrera Regional Argentina; para ellos la lucha gremial era sólo el preámbulo de un cambio social total y adherían a la ideología anarquista.

En los años 1906 y 1907 se produjeron más de 400 huelgas que afecta a más de 200.000 obreros. Figueroa Alcorta se limitó a que la represión no fuera tan violenta como en años anteriores y no abusó de la ley de residencia. Dejó, en estricta posición liberal, que las fuerzas en pugna se entendieran entre ellas.

Al no aprobársele la ley de presupuesto para 1908, en las sesiones extraordinarias del Congreso, puso guardia policial al edificio y comenzó a gobernar por decreto. Su medida inmediata fue aprobar para 1908 el presupuesto de 1907 y, ante la inminencia de las elecciones de diputados nacionales en marzo, presionó a los gobernadores provinciales, amenazándolos con la intervención, para obtener la mayoría en la Cámara de Diputados.

Gobernando por decreto, apoyado por la simpatía o la indiferencia del Ejército, obtuvo una amplia victoria en dichas elecciones. Asumió el papel tradicional de gran elector y aseguró la sucesión presidencial.

En la política económica, aumentó la elaboración y la comercialización de los productos del agro: molinos, elevadores, puertos, ferrocarriles, frigoríficos y bodegas daban pingues ganancias. Se afirma definitivamente el vacuno sobre el ovino en las cifras de exportación de carne enfriada o congelada. La granja de la fábrica del mundo estaba perfectamente instalada.

Se incorporaron 800.000 inmigrantes a la vida nacional. En el año legislativo de 1907, se aprueba, en ambas Cámaras, el proyecto del ingeniero Emilio Mitre, relativo a los ferrocarriles. Su objeto fue reglar para el futuro el sistema de concesiones y garantías ferroviarias. Se crea la Dirección Nacional de Ferrocarriles, para la administración y el desarrollo de las línea férreas nacionales, por un lado y, por otro, el control de las empresas privadas.

La política educacional del gobierno nacional tuvo el propósito de luchar contra el analfabetismo en el interior del país. Otra ley, como la 1.420, fue el eficaz medio legal, levantando nuevas escuelas primarias con aumento de asistencia escolar. En una población escolar de 1.300.000 niños entre los 6 los 14 años, la mitad tuvo oportunidad de aprender las primeras letras. De los 650.000, tan sólo llegaban a alfabetizarse realmente 300.000, de los cuales 20.000 podrían iniciar estudios secundarios. Además, las escuelas normales, no en las capitales, sino en el interior de las provincias, continuaron formando maestros rurales.

En temas internacionales, hubo grandes diferencias con Brasil que llegaron a producir la dimisión del ministro de Relaciones Exteriores, Estanislao Zeballos. El problema con Uruguay se generó en el límite de las aguas del Río de la Plata.

La cuestión de límites entre Bolivia y Perú tuvo repercusión en nuestro país, ya que la misma debía zanjarla el presidente argentino. El gobierno de La Paz, al saber que el fallo no le era favorable, se negó a estar presente en el acto de entrega del laudo, el 9 de julio de 1909, rechazando lo resuelto por la Comisión de Juristas. Esto provocó la ruptura de relaciones con Bolivia.

Gran Bretaña se hizo presente como protagonista en un curioso incidente diplomático provocado por ciertas patentes expedidas por Eduardo VII en 1908, en las que se declaraban dominio del imperio y en jurisdicción del Gobierno de las Islas Falkland (las Malvinas) todos los archipiélagos del Atlántico Sur y hasta la propia Patagonia al sur del paralelo 50º. La cancillería argentina planteó la cuestión y fue escuchada pro el gobierno inglés, pero nada más. Esos derechos pretendió, años después, hacerlos valer en la Corte de La Haya.

En agosto de 1806 se realizó en Río de Janeiro la Tercera Conferencia Internacional Americana. Nuestra delegación sostuvo allí la Doctrina Drago y propuso un acuerdo sobre arbitraje obligatorio. La Conferencia adoptó los puntos de vista argentinos y los recomendó para la Segunda Conferencia de Paz de La Haya, en agosto de 1907. A esta reunión concurrieron, representando a la Argentina: Roque Sáenz Peña, Luis María Drago y Carlos Rodríguez Larreta. Allí la Doctrina Drago tuvo consagración internacional.

Más tarde, próximo a terminar el período de Figueroa Alcorta, tuvo lugar en buenos Aires la Cuarta Conferencia Internacional Americana.

El final de la presidencia contó con la indispensable cuota de desmanes, violencias y corruptelas propias de la práctica de la época.

En la concentración obrera del 1 de mayo de 1909, la policía mató a ocho manifestantes e hirió a otros 105, recrudeciendo la actividad sindical de lucha. En Rosario y Buenos Aires se produjeron huelgas generales de protesta con respuestas en todo el territorio nacional. Explotaron algunas bombas.

El 14 de noviembre de 1909 el anarquista Simón Radowitzky arrojó una bomba al coronel Ramón Falcón, jefe de policía sindicado como responsable de la masacre del 1 de mayo. Murieron el coronel y su secretario, Juan Lartigau. Se implantó el estado de sitio, las detenciones se generalizaron y volvió a aplicarse la ley de residencia.

En ese clima se festejan los 100 años de la Revolución del 25 de mayo de 1810. Abarrotadas las cárceles de presos políticos y con la policía acuartelada. Sin otra oposición que la socialista, ya que la Unión Cívica Radical estaba en la abstención, en mayo de 1910 fue unánimemente electo como presidente de la República Roque Sáenz Peña, acompañado en la fórmula por Victorino de la Plaza.

 

HECHOS NOTABLES

Abren sus puertas los edificios del Congreso de la Nación frente a la Plaza Lorea, que comenzará a llamarse "de los dos Congresos", y más tarde, a secas, "del Congreso". El Teatro Colón inaugura la temporada lírica de 1908 con Aída de Giussepe Verdi.

El 13 de diciembre de 1907 el ingeniero Enrique M. Hermitte, director de Minas, Ecología e Hidrología, recibe un telegrama fechado en Comodoro Rivadavia: "a una profundidad de 539 metros se ha descubierto kerosene de la mejor calidad". Los responsables de la perforación son Joseph Fuchs y Humberto Beghin. Ante la importancia de la noticia el gobierno nacionaliza el subsuelo en una superficie de 5 leguas a la redonda. El país comienza la aventura del petróleo.

Desde 1869 se registraron vuelos en aeróstato. en 1907 llega al país el primer aeróstato argentino, el Pampero. Son sus propietarios los deportistas Jorge y Aarón Anchorena, a quienes se pliegan el ingeniero Jorge Newbery y su hermano Eduardo. Dándole a la empresa un sentido científico, serán los fundadores de la aeronáutica argentina. El "Pampero" realizó diez vuelos, en el último de los cuales, el 17 de octubre de 1908 (cuando era tripulado por Eduardo Newbery y el Sargento Eduardo Romero) apareció luego de varios días de zozobra en los que se lo daba por definitivamente perdido. Para disipar el temor que se había producido por estas experiencias, Jorge Newbery logró hacerse acompañar en eus vuelos por un político de arraigo popular, Alfredo L. Palacios. En la modesta barriada de Parque Patricios se fundó un club que tendría por nombre y por insignia el aeróstato con el que Jorge Newbery unió la Argentina con Brasil: se llamaba "Huracán".

El 23 de mayo de 1910, representando al rey de España Alfonso XIII, llega al país para el centenario de la Revolución de Mayo, la infanta Isabel de Borbón. En festejo de la misma celebración el diario La Nación publica el Canto a la Argentina de Rubén Darío. En el mismo año, como homenajes de las colectividades española e italiana, se colocan las piedras fundamentales de los monumentos de los Españoles y Cristóbal Colón respectivamente. En realidad, el festejo del centenario duró todo el año. Uno de los principales números en la fecha de la celebración fue el campeonato Sudamericano de fútbol entre Brasil, Chile, Uruguay y nuestro país. El triunfo correspondió a nuestra representación.

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