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PRESIDENTE

 MARCELO TORCUATO DE ALVEAR

Fuente: SABSAY, Fernando; Presidencias y Presidentes constitucionales argentinos. Colección Fin del Milenio

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Juan Suriano - ANARQUISTAS (CULTURA Y POLITICA LIBERTARIA EN BUENOS AIRES)

Ernesto Tenembaum - ENEMIGOS - Norma

Ana Virginia Persello - El Partido Radical

Jorge Lanata - ADN:  MAPA GENETICO DE LOS DEFECTOS ARGENTINOS

Osvaldo Bayer - La Patagonia Rebelde

 

El radicalismo transitó los años de la primera presidencia partidaria sin definir su programa político. Al proclamar la fórmula Marcelo T. de Alvear-Elpidio González, el candidato a presidente solicitó el apoyo ciudadano en base a la gravitación de los ideales sustentados durante su prolongada lucha cívica y lo realizado por Yrigoyen desde su primer gobierno. La presidencia de Alvear tuvo connotaciones propias: fue una etapa próspera y tranquila, después de muchos años de tensiones y violencias políticas.

El lustro 1922-1927 fue tal vez el más brillante de la historia nacional. En el revuelto mundo de la posguerra mundial, la Argentina con sus enormes posibilidades, sus instituciones representativas en Estado de Derecho, su inalterable liberalismo y una eficiente administración, ofrecía lisonjeras e inmejorables perspectivas al capital inversor.

En esos tranquilos años de la presidencia de Marcelo, como le decía Don Hipólito, el Estado tuvo una injerencia mínima, dejando a la evolución nacional realizarse sin empujones ni presiones de ningún género. El presidente Alvear, inclinado a imitar, dentro de las características argentinas, las grandes líneas de la política europea, creía sinceramente en las bondades del liberalismo político, por su pluralismo armónico y, en lo económico, sólo una mera acción de resguardo lejano del orden establecido. Nunca, por ejemplo, el signo monetario se cotizó mejor entre las divisas mundiales, y el peso llegó a ser una moneda de valor universal.

Haciendo un balance ajeno a todo partidismo, procurando la mayor objetividad posible, podemos afirmar que el gobierno de Alvear, en un período de notable cambio en la estructura y el pensamiento del radicalismo que había impuesto el caudillo Yrigoyen, llevarían inevitablemente a la escisión partidaria: personalistas y antipersonalistas, vivando a su jefes, con los apodos de "el peludo" y "el pelado".

Muchas de las críticas hechas a Alvear son por no advertir a tiempo la hecatombe económica mundial que se avecinaba y, por lo tanto, no utilizar las previsiones aconsejables. Observamos hoy, al estudiar esos años, que lo hizo por tener una visión diferente del futuro, error en que cayeron casi todos los gobernantes del mundo.

Sin embargo, al finalizar su mandato, en 1928, la renta nacional había aumentado en casi 100 millones de pesos oro y durante los últimos tres años el intercambio comercial había arrojado saldos positivos.

Se hicieron obras públicas y se reequipó el material defensivo. Más de 650.000 inmigrantes arribaron a nuestras playas. En síntesis, se vivió una discreta prosperidad. Su lema fue: dejar hacer, dejar pasar, máxima del liberalismo, pero respetando los derechos comunes y aplicando el ordenamiento jurídico debidamente.

Acorde con su personalidad, Alvear no buscó la popularidad en los aplausos estentóreos de las manifestaciones, ni se dejó enceguecer por el falso eco de las explosiones multitudinarias. Por el contrario, se imponía con su presencia; al poco tiempo, la demagogia se fue esfumando paulatinamente.

Máximo Marcelo Torcuato de Alvear era nieto del general Carlos María de Alvear e hijo de Torcuato de Alvear, el primer intendente de la Ciudad de Buenos Aires. Nació el 4 de octubre de 1868. Su hogar familiar, era de estirpe federal, ya que su abuelo, Carlos, había sido diplomático del gobierno de Rosas.

La biografía de Hipólito Yrigoyen es escueta, pues sus apariciones públicas fueron pocas. Con dificultad, se apeló a relatos de algunos que tuvieron ocasión de tratarlo con frecuencia. Fue por ello un personaje misterioso. En el caso de Marcelo T. de Alvear, su destino estaba ligado al milagro.

En 1804, estando España en guerra con Inglaterra, unas naves españolas cargadas de riquezas americanas se dirigían al puerto de Cádiz; en una de esas fragatas, "La Mercedes", viajaba Diego de Alvear con su esposa y sus ocho hijos. Atacados por los ingleses, todas las naves menos "la Mercedes", que se hundió, fueron capturadas. Don Diego, y su hijo Carlos, más tarde general y presidente de la Asamblea Constituyente de 1813. En el país, Carlos María de Alvear tuvo un hijo, Torcuato, que años después sería el progenitor de Marcelo.

Mimado en su niñez y adolescencia por la sociedad que frecuentaba, fue uno de los dirigentes de la juventud universitaria. Vivió intensamente los sucesos del '90, de los que formó parte, siendo uno de los fundadores de la Unión Cívica de la Juventud. Recibido de abogado en 1891, su militancia política le permitió establecer estrechos vínculos con Hipólito Yrigoyen. Siguió a Alem en la crisis radical y en el levantamiento de 1893 en la provincia de Buenos Aires dirigió el acantonamiento de Temperley. En el duelo de Yrigoyen y Lisandro de la Torre, actuó como padrino del primero. Viajó a Europa y a Chile enn los años de la abstención radical. Diputado nacional desde 1912 hasta 1916 aceptó la representación diplomática en Francia, que ejercería hasta su elección como presidente.

Desde el comienzo de la función presidencial, marcó la distancia con su antecesor, no aceptando tutela alguna, aunque sí consejos. Las diferencias no se hicieron esperar. Yrigoyen, jefe indiscutido, habituado a mandar, de maneras suaves, pero sumamente receloso de su autoridad, se encontraría con un nuevo mandatario, de carácter fuerte, empecinado, caprichoso.

Los pedidos de Don Hipólito eran sumamente numerosos. El presidente les dio curso en los primeros tiempos, pero poco a poco se fue irritando porque le eran presentados como una orden encubierta y su gestión gubernativa terminaría siendo desdorosa; además había designaciones antidatadas firmadas por Yrigoyen, y resolvió cortar totalmente esta situación.

Puso en conocimiento de un íntimo amigo del ex presidente, el senador Delfor del Valle, lo que ocurría, negándose por más tiempo a ser instrumento de nombramientos. Si Yrigoyen deseaba hacerlo, le enviaría la lista correspondiente de una sola vez, pidiendo las designaciones, de otra manera no les daría curso. Transmitida la noticia, las relaciones quedaron totalmente interrumpidas; la lista nunca llegó y poco después fueron ahondándose las diferencias hasta la ruptura.

Alvear marcó en su política interior diferentes procedimientos que los de su antecesor. Decretó siete intervenciones y cinco fueron ordenadas por ley.

Entre 1923 y 1928 la labor del Congreso Nacional fue escasa. La mayor parte de la legislación proyectada por el Ejecutivo, al igual que en el período anterior, no pasó de las carpetas en las comisiones de ambas Cámaras.

Las sesiones de 1923 fueron las más activas; leyes impositivas, otras para reglar la industria de la carne (control de la comercialización, precio máximo y mínimo de la venta, control de transacciones del ganado vacuno, represión de los trusts), leyes de carácter previsional (jubilación para bancarios, creación de la Caja de Previsión Social), jubilación de empleados y obreros, identificación de mercaderías de fabricación nacional, pago de salarios en moneda nacional, impuesto a las herencias, etc.

El año 1924 mejoró la pobre jubilación de los maestros, reglamentó el trabajo de mujeres y menores y reguló el cierre de los comercios a las 20 hs. En 1925, se dictaron normas autorizando gastos y prorrogando las leyes sobre alquileres. En 1926, profilaxis de la lepra; derechos civiles para la mujer; de enrolamiento y registro electoral; la ley general de cooperativas y la extensión de ramales ferroviarios.

Alvear, en su último mensaje de apertura de las sesiones del Congreso Nacional, el 28 de junio de 1928, expresó su legítima protesta por la falta de colaboración del Parlamento. "lo que voy a pediros, si los dáis, será para que pueda realizar en bien de la República, lo que a mí no me fue dado ejecutar. Me refiero a tanta iniciativa fecunda que el Honorable Congreso tiene en sus carpetas, esfuerzos de investigación y construcción doctrinaria esterilizados porque los legisladores que compartieron con el gobierno la misión de velar por el bien público, no hallaron oportuno o conveniente prestarles su atención. Nadie nos aliviará del cargo y tristeza con que hemos de recordar lo que pudo ser y no se hizo".

La política del petróleo. Tanto Alvear, como su ministro de Agricultura, Tomás A. Le Bretón, decidieron apoyar el desarrollo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, brindándole el mejor impulso. A una semana de asumir, el 19 de octubre de 1922, la designación de un brillante oficial, el entonces coronel Enrique Mosconi, como director, definió toda una política: la de subsistencia paralela de la explotación privada y de que la mejor fórmula, la más adecuada era la creación de una sociedad mixta. Se dictaron decretos de reserva contra los acaparadores de zonas prospectivamente petrolíferas; créditos para instalar destilerías e intensificar la producción fiscal; reformas al Código de Minería. En octubre de 1923, Le Bretón abogó ante Diputados a favor de los proyectos nombrados.

El Poder Ejecutivo insistió en 1925, 1926 y 1927. Silencio parlamentario. Le Bretón resolvió actuar por decreto, se había descubierto un nuevo horizonte petrolero en Plaza Huincul. A pedido de YPF las zonas de reserva fueron ampliadas por sucesivos decretos de 1925, 1926 y 1927, llegándose a totalizar 40 millones de hectáreas de reserva. El Estado, sin los instrumentos necesarios para defender las riquezas del subsuelo, encontró en la energía de Mosconi el camino de la explotación fiscal. En el año 1927, cercano a la renovación presidencial, nos encontramos entre posiciones enfrentadas, definidas. El radicalismo, aún contra la posición del ministro Mihura -había reemplazado a Le Breton- y de casi todas las agrupaciones políticas que estaban a favor del mantenimiento del a explotación paralela privada, resolvió levantar la bandera, encabezada en forma personal por Hipólito Yrigoyen, de la nacionalización de los yacimientos y su explotación exclusiva por vía fiscal. Bandera de hondo raigambre popular en intenso nacionalismo. Siguieron dos meses de intenso debate. Logró el favor personalísimo y de acción individual ya que de los 120 diputados, sólo 50 eran radicales, logrando contagiar a muchos en el recinto.

El 28 de septiembre de 1927 se aprobó la explotación estatal en la Cámara Baja. El Senado no trató el proyecto de ley. Esta sanción fue considerada por los sectores conservadores como un avance sobre el derecho de propiedad y Matías Sánchez Sorondo, vocero de esa posición, lo consideró peligroso y alertó a las derechas sobre el peligro de esas banderas nacionalistas. "No. El país no necesita defenderse de peligros imaginarios, pero sí de peligros reales, como son estas leyes inconsultas, revolucionarias, anárquicas. Ayer, fueron los alquileres, hoy es el petróleo. Mañana será la propiedad rural, amenazada de ser distribuida. En el fondo, la guerra es a la estructura social y se comienza por el ataque a uno de sus fuertes baluartes: el derecho de propiedad". Nos acercábamos a la segunda presidencia de Yrigoyen y a los argumentos esgrimidos, entre otros, en el fatídico año 30.

El nuevo elenco gobernante responde en su política económica a los intereses del sector agrario y de los grandes terratenientes. La industria tiene un ritmo más acentuado que otros sectores, y sin embargo sufre el abandono oficial, ya que se apoya exclusivamente a los vinculados al empleo de materias primas producidas en el país. El saldo excedente de la balanza de pagos se mantiene gracias a la incorporación importante de capitales extranjeros, a pesar de la elevada incidencia del servicio de la deuda externa. El aporte de capitales proviene cada vez más de la banca norteamericana. Las inversiones se efectuaban en el campo de la manufactura.

El Producto Bruto Interno vuelva casi a las cifras récord entre 1900 y 1913. Otros índices señalan el progreso definido de la República. Ocupación plena de la mano de obra y huelgas insignificantes. No se advertían los terribles cataclismos económico-sociales que se avecinaban.

En las relaciones internacionales la Conferencia Panamericana en Santiago de Chile demostró la habilidad de la conducción diplomática del ministro de Relaciones Exteriores argentino, el hombre de ciencia Ángel Gallardo, que permitió descolocar a las naciones que pretendían parcializar el posible entendimiento de Brasil, Argentina y Chile, el A.B.C.

Consecuente con su posición, siendo delegado ante la Primera Asamblea de la Liga de las Naciones en discrepancia con el retiro de nuestra delegación, Alvear intentó que el Congreso ratificara la adhesión, si bien no lo logró. Evitó el conflicto entre Paraguay y Bolivia, reuniendo en Buenos Aires a delegados de ambos países el 29 de septiembre de 1927.

El 31 de agosto de 1928 se dieron razones para la no reanudación de relaciones con Rusia, bajo el régimen de la Unión Soviética.

Entredicho con la Santa Sede, en el ejercicio del derecho de Patronato a causa de la designación del arzobispo de Buenos Aires. El 5 de septiembre de 1924 el Senado aprobó una minuta declarando persona no grata al Nuncio Apostólico, retirando a nuestro representante ante la Santa Sede. La causa: el Vaticano había rechazado el nombre propuesto para el arzobispado, el Obispo de Temnos, Moseñor Miguel de Andrea, designado por decreto del 4 de junio de 1923.

En la VI Conferencia Panamericana, en diciembre de 1927, en La Habana, la delegación argentina estuvo presidida por nuestro embajador en los Estados Unidos, Honorio Pueyrredón, quien defendió la posición tradicional de la República en defensa de la soberanía de las naciones.

Se declaró día feriado el 1 de mayo en todo el territorio de la Nación por el Día del Trabajo. Alvear expresó que "por singular y feliz coincidencia, evoca la jura de la Constitución Argentina".

HECHOS NOTABLES

El 9 de octubre de 1922, Luis Ángel Firpo, el "Toro de las Pampas" vence a Jim Tracey, encontrando entonces allanado el camino a la corona mundial de los pesos pesados, y desafiando al campeón Jack Dempsey.

El 12 asume el presidente electo, Marcelo T. de Alvear, y el 15 triunfa obteniendo el Gran Premio Nacional, el puro de carrera, Rico. El 28 entran los camisas negras fascistas, por la puerta de San Lorenzo a Roma, encabezados por su jefe, Benito Mussolini, imponiendo el fascismo en el poder.

En 1923 fallece víctima de un atentado el teniente coronel Héctor Varela, jefe de la represión sangrienta en la Patagonia; el que le arrojó la bomba era el anarquista Kurt Wilkins, vengando a sus compañeros de la matanza en el Sud, quien fue asesinado, a su vez, en la cárcel por un sargento. El 14 de septiembre, Luis Ángel Firpo cae vencido por Dempsey después de una pelea muy dura y de alternativas dudosas. El 20 de septiembre fallece Joaquín V. González, autor del Código del Trabajo y del libro Mis montañas.

1924. En febrero aparece un periódico con cuatro páginas modestas, de tamaño tabloide, en papel de diario, donde un conjunto de escritores y poetas jóvenes mostrarían con buen humor e ingenio en el decir altos valores culturales perdurables. Su nombre era Martín Fierro y contó con la colaboración de plumas hoy célebres como las de Jorge Luis Borges, Ricardo Güiraldes y Macedonio Fernández. También de Pablo Neruda y tres desconocidos españoles, Federico García Lorca, Rafael Alberti y Gerardo de Diego y del gran poeta Rainer María Rilke con su "Elegía a Duino".

Llega el 6 de agosto en el "Giorgio" el príncipe del Piamonte, Umberto de Saboya, heredero de la corona italiana.

En las Olimpíadas de París, la Argentina participa por primera vez con una delegación, y gana el campeonato de polo.

1925. La Argentina conquista, por segunda vez, el campeonato sudamericano de fútbol. Muere el 31 de agosto, José Ingenieros, con sólo 47 años, eminente hombre de ciencia, autor de El hombre mediocre. El príncipe de Gales, Eduardo de Windsor, heredero de la Corona inglesa, arriba a Buenos Aires.

Visita la Argentina Albert Einstein, dando una serie de conferencias.

1926. Luego de volar sobre el Atlántico Sur, el 10 de febrero el hidroavión "Plus Ultra" descansa sobre las aguas del Río de la Plata. Sus aviadores: Ramón Franco (hermano del caudillo, Francisco), Durán, Ruiz de Alda y el mecánico Rada. En las proximidades de la capital de Córdoba se inaugura la fábrica Nacional de Aviones, el 1 de noviembre.

1927. El 9 de abril se conmueve el mundo con la condena a la silla eléctrica, en Estados Unidos de Norteamérica de dos trabajadores, Sacco y Vanzetti. Huelga general.

En la mañana del 22 de enero muere Vladimir Illitch Ulianov, más conocido como Nicolás Lenin. El 4 de febrero, fallece el presidente de Norteamérica, inspirador de la Liga de las Naciones, Woodrow Wilson.

Muere Ricardo Güiraldes, autor de Don Segundo Sombra. El 31 de diciembre se inunda el barrio de La Boca dejando sin hogar a varios cientos de familias.

El 30 de abril se proclama la fórmula del radicalismo disidente para el siguiente período presidencial: Leopoldo Melo - Vicente Gallo. Se presentan con el nombre de "antipersonalistas" (se referían al personalismo del otro candidato, Yrigoyen). Luego, contarían con los votos de los conservadores.

1928. El 23 de marzo la Convención radical consagra la fórmula Yrigoyen-Beiró, un día después, como vice se postula Enrique Martínez, por fallecimiento de Beiró. En los juegos olímpicos, en Amsterdam, la delegación argentina consigue triunfar con dos pugilistas: Avendaño y Rodríguez Jurado; en natación, Alberto Zorrilla gana la prueba de 400 metros.

Se inicia el 6 de septiembre el subterráneo Lacroze, de Chacarita al Correo Central. El 12 de octubre asuma por segunda vez Hipólito Yrigoyen. El 9 de diciembre rompen relaciones Paraguay y Bolivia. Hubo combates entre patrullas de ambos países, pero la guerra se declaró en 1932. Duró más de tres años con muy sangrientos combates. Se la llamó "Guerra del Chaco", virtualmente comenzada en 1928 y finalizada en 1935.

El 13 de diciembre visita el país el presidente electo de los Estados Unidos, Herbert Hoover.

 

 

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