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PRESIDENTE

 ROBERTO M. ORTIZ

Fuente: SABSAY, Fernando; Presidencias y Presidentes constitucionales argentinos. Colección Fin del Milenio

 

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En otoño de 1937 y próximo a finalizar el período del presidente Agustín P. Justo, contando con su simpatía surgió la candidatura de Roberto M. Ortiz. Había sido ministro de obras Públicas en 1925, durante el gobierno de Alvear, y reemplazante de Federico Pinedo, ministro de Hacienda en el gabinete del General, en 1935. La actuación política del doctor Ortiz, abogado, se remontaba a los sucesos de la revolución de 1905, cuando ingresó en el Comité Universitario Radical. En la función pública fue elegido concejal de la ciudad de Buenos Aires en 1918, aplicándose la Ley Sáenz Peña en el acto electoral. Elegido diputado nacional por la UCR, renunció al Concejo Deliberante. demostró en todos estos relevantes cargos condiciones de excepción por la calidad y cantidad de proyectos presentados y llevados, en su mayoría, a cabo.

El presidente Justo vio en Roberto M. Ortiz el candidato ideal; quiso reiterar la conjunción de fuerzas que lo había llevado al poder: la Concordancia, formada en su mayoría por radicales antipersonalistas y conservadores. El primer término de la fórmula presidencial sería un radical antipersonalista, Roberto M. Ortiz. El segundo, sería conservador; la preferencia de Justo se inclinaba a favor de Miguel Ángel Cárcano.

Esta "insinuación" del Presidente por el candidato a la vicepresidencia causó desagrado en los dirigentes del Partido Demócrata Nacional, ya que su candidato era el primer presidente del Comité Nacional, el senador salteño Robustiano Patrón Costas. Las diferencias en la búsqueda de candidato llegaron a tal punto que por un tiempo se interrumpieron las negociaciones, aunque como dice el viejo dicho: "en política nada hay definitivo", y así se alcanzó el acuerdo eligiendo a Ramón S. Castillo, senador de Catamarca.

La Unión Cívica Radical resolvió la abstención y proclamó la fórmula Marcelo T. de Alvear-Enrique Mosca. Se agregó un tercer binomio, representando al Partido Socialista: Arturo Orgaz-Nicolás Repetto.

El 5 de septiembre de 1937 se realizaron las elecciones nacionales. La fórmula Ortiz-Castillo, consiguió 1.100.000 votos y la de Alvear-Mosca 815.000. Estos resultados fueron la evidencia de lo que se conoce como "el fraude patriótico". Así lo anametizó, Federico Pinedo, años después: "Los procedimientos que se usaron en estos comicios hacen imposible catalogar esas elecciones entre las mejores ni entre las buenas ni entre las regulares que ha habido en el país".

¿A que se llama fraude patriótico? A alcanzar el triunfo por otros medios que los que marca el juego democrático de depositar en la urna comicial el voto obligatorio, secreto y universal. La violencia y los desmanes de matones haciendo uso de armas para impedir votar a los que se conocían como simpatizantes opositores, mientras que a aquellos de quienes no se conocían sus preferencias, se los obligaba a "cantar el voto". En algunos comicios se interrumpía el acto antes de la hora de finalización y se producía, muchas veces, "vuelco de urnas", transgrediendo el resultado de los cómputos. La policía no permaneció ajena a estas maniobras fraudulentas, que llegaron a cobrar algunas vidas.

Roberto M. Ortiz era un hombre joven, de 52 años cuando asumió la presidencia. Hijo de Fermín Ortiz y Josefa Lizardi. Había nacido el 24 de septiembre de 1886. Egresado de bachiller del Instituto Libre de Segunda Enseñanza, aprobó dos años en la Facultad de Medicina en la Universidad de Buenos Aires, pero al clausurarse ésta temporariamente, ingresó en la Facultad de Derecho, donde se graduó como abogado en 1909. Ya Presidente, se propuso cambiar, en el desarrollo de sus funciones, la mala opinión pública que se tenía del acto comicial viciado en que había sido elegido.

Fijó su residencia en la calle Suipacha, entre Santa Fe y Charcas (hoy Marcelo T. de Alvear), donde vivía con su esposa, María Luisa Iribarne, y sus tres hijos. En la provincia de Buenos Aires, el gobernador era desde 1935 Manuel A. Fresco. "Enamorado" del fascismo, Fresco había creado su propia policía militarizada y se exhibía remedando a Mussolini. Había llegado al gobierno después de un acto comicial viciado de violencia y hasta con algunas muertes.

En las elecciones de 1940 para elegir nuevo gobernador, creyó poder utilizar las mismas maniobras para elegir a su sucesor. Fue entonces cuando Ortiz demostró su energía y convicción democrática. El 25 de febrero de ese año no hubo violencia durante el acto comicial, sino que el gobernador Fresco encontró una forma más audaz y delictual para ganar la elección, cambiando la mayoría de las urnas con otras llenas de boletas que le dieron el triunfo al candidato de su partido, el caudillo conservador de Avellaneda, Arturo Barceló.

Hasta ese momento, Ortiz no había reaccionado, pero al realizarse el 3 de marzo la elección de diputados en Buenos Aires, la vigilancia impuesta por el Presidente impidió el fraude. El resultado favoreció a los radicales. Ortiz ordenó la intervención de la provincia por decreto en acuerdo de ministros. Rápidamente el general Luis Casinelli se hizo cargo del gobierno, hasta que se nombró como interventor federal a Octavio Amadeo.

En abril de 1940 falleció la mujer del presidente. Su desaparición lo abatió fuertemente. El proceso de diabetes, controlado hasta entonces, se agravó hasta llevarlo casi a la ceguera.

Los triunfos de Hitler, mientras tanto, ocupando Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda y Francia, envalentonaron a los grupos nacionalistas argentinos partidarios del franquismo en España. Culpaban a la democracia de lo que ocurría en el país, en el "affaire" de las tierras de El Palomar, donde resultaron implicados algunos diputados y ex diputados radicales. El 22 de agosto el presidente ofreció su renuncia, que fue rechazada por el Congreso Nacional por 170 votos contra 1, el del Senador Matías Sánchez Sorondo.

Siguieron viciosas prácticas electorales en varias provincias y renunció el interventor en Buenos Aires, Octavio Amadeo. En febrero de 1941 apareció un manifiesto de Roberto Ortiz en que repudiaba el fraude.

El 22 de junio fue sometido a un examen de famosos oftalmólogos; el diagnóstico fue negativo. El 3 de julio delegó el mando por enfermedad al vicepresidente, Ramón S. Castillo. Parecía algo transitorio, pero nunca volvió a la función. Ortiz presentó su renuncia, la que fue aceptada. El 15 de julio de 1942, una afección cardíaca le produciría la muerte.

Fue una época donde varias desapariciones ejercerían un vacío notable en la afirmación democrática de la Argentina: la quebrada salud de Roberto M. Ortiz impidió terminar con el fraude. En marzo de 1942 había fallecido Alvear, y en enero de 1943 desaparecería el general Justo.

HECHOS NOTABLES

El 8 de enero de 1939 se suicida de un balazo en su departamento, encima de la vieja confitería Del Gas, en Esmeralda y Rivadavia, el ilustre tribuno, el extraordinario polemista, Lisandro de la Torre, el "leñador de Piñas". En la guerra civil española, con la caída de Madrid el 28 de marzo y, al día siguiente, de Valencia, termina la lucha y el gobierno republicano de Negrín. El 3 de junio visita Buenos Aires el presidente paraguayo, general José Félix Estigarribia. Se firma un tratado de límites entre los dos países, respecto del límite marcado por el río Pilcomayo.

En la Capital se reúnen el XI Congreso Postal Universal, con más de 500 delegados, y el Primer Congreso Panamericano de la Vivienda. El 10 de agosto visita Buenos Aires el presidente del Uruguay, Alfredo Baldomir.

El 1 de septiembre se inicia la Guerra Mundial: Alemania invade Polonia. Francia y Gran Bretaña ordenan la movilización general y el 5 declaran la guerra al Reich. En septiembre, Embrujo gana el Gran Premio Nacional en el Hipódromo de Palermo.

El día 13 de noviembre, como secuela de la guerra en Europa, luego de librar combate con naves menores británicas, los cruceros "Ayax" y "Exeter", el acorazado de bolsillo alemán "Graf Spee", que realizaba la llamada "guerra de corso" en el Atlántico Sur, se refugia en el puerto de Montevideo. Vencido el plazo fijado por las leyes internacionales, el día 17 sale otra vez río afuera, donde lo aguarda una escuadra inglesa. No pudiendo burlar el bloqueo, y después de haber transbordado al "Tacoma" a los tripulantes y oficiales, se hace explotar el barco. Los alemanes piden asilo en la Argentina. El capitán alemán Langsdorf se suicida.

El Gran Premio Nacional y el Carlos Pellegrini son ganados por la yegua La Mission. El 21 de agosto, víctima de un atentado, muere en México el antiguo líder de la Revolución Rusa, León Trotsky (David Bronstein). En este período el héroe de la resistencia británica Winston Churchill, promete a su pueblo "sangre, sudor y lágrimas". En marzo de 1942 se producen comicios nacionales de renovación parlamentaria. En la Capital ganan los socialistas con 141.968 votos, obteniendo los radicales las bancas de la minoría con 124.236. En las provincias triunfa la Concordancia, consagrando 49 candidatos contra 23 radicales y 12 diputados socialistas. S nombra ministro de Guerra a Pedro P. Ramírez.

En el mundo de la cultura es dable resaltar que en la década de 1930 se incrementa notablemente el desarrollo editorial con la aparición de nuevas empresas: Losada, Emecé, Rueda y Sudamericana. Una cifra récord en la publicación de libros: desde 1932 a 1939, se llegó a 22 millones de ejemplares. En 1938, se realizan dos exposiciones de obras impresas en la Argentina, organizadas por la Comisión 
Argentina de cooperación Intelectual en el Centro Italiano de Estudios Americanos, en Roma y en la Biblioteca Nacional de París.

En esos años, Roberto Arlt y Eduardo Mallea son los dos creadores originarios del clima y los protagonistas del quehacer nacional. El primero, narrándonos la ambición y las angustias de los desposeídos; el segundo, en el mundillo de la clase media alta, con sus tipos psicológicos y su peculiar moral. Una pléyade de escritores: Ricardo Rojas, Jorge Luis Borges, Ezequiel Martínez Estrada, Juan Filloy, Bernardo Kordon y Bernardo Verbitsky, sin dejar de recordar a Manuel Mujica Láinez, al mendocino Abelardo Arias, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo y, además de su labor narrativa, la singularidad de la pluma periodística de Alberto Gerchunoff. A ellos debemos sumar la poesía de Oliverio Girondo, César Fernandez Moreno y Francisco Luis Bernárdez. Al comienzo de la década, en el verano de 1930-31, aparece la revista Sur, dirigida por Victoria Ocampo.

En 1930 se funda el Colegio de Estudios Superiores, dirigido por Luis Reissig, organizándose filiales en el interior. En Cursos y Conferencias, su publicación, aparecieron los trabajos y colaboraciones de algunas de las personalidades que dictaban clase: Emilio Ravignani, Vicente Fatone, Julio Rey Pastor, Raimundo Lida, Aníbal Ponce y Arturo Frondizi, entre otros.

Los directores generales del Teatro Colón, Athos Palma (de 1933 a 1936) y Floro M. Ugarte (desde entonces hasta 1943), hicieron de su escenario el lugar apropiado para cantantes líricos de renombre internacional.

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