PRESIDENTE
RAÚL ALBERTO LASTIRI
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La
maniobra de desplazamiento implementada por el ala reaccionaria del
peronismo liderada por el ministro de Bienestar Social y secretario
privado de Perón, José López Rega, había dado sus frutos. El
presidente Héctor (el tío) Cámpora y su vicepresidente Vicente
Solano Lima debieron apresurar su renuncia ante la inestabilidad política
reinante, y a la proliferación de intrigas palaciegas. Era el triunfo de
"el Brujo", aunque para que todo ello no ofreciese ningún
flanco débil sería necesaria una rápida y certera acción política
complementaria. Para culminar con el mayor de los éxitos resultó preciso
"despejar al terreno de zurdos y traidores".
En este sentido, se consideró preciso "gambetear" al dispositivo constitucional de sucesión presidencial, para lo cual al vicepresidente provisional del Senado, Díaz Bialet, precipitadamente se lo embarcó en el primer avión para Europa a cargo de una misión inexistente. De este modo el tercero en la línea constitucional, es decir, el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Lastiri, pudo asumir provisionalmente la presidencia hasta el llamado a elecciones. Tal "operación" tenía su asidero. El nuevo presidente era yerno de López Rega, con lo cual, ciertas extravagancias ampliamente difundidas en algunos medios gráficos de la época (como su abundante vestuario, y su mayor colección de corbatas) no parecieron provocar daño alguno en lo que respecta a su vertiginoso y digitado ascenso político. El nuevo presidente procedió a ejecutar las directivas emanadas por su esotérico suegro. En tal sentido, procedió a reemplazar a los ministros del Interior, Esteban Righi, y de Relaciones Exteriores, Juan Carlos Puig, por Benito Llambí y Alberto Vignes respectivamente. Ambos desplazamientos no obedecían a cuestiones menores: Righi estaba sindicado como un hombre muy cercano al Movimiento Montoneros, lo cual resultaba inaceptable frente a la sed de poder y al maniqueísmo de López Rega. Respecto a Vignes, desempeñaría un rol protagónico en las tensas negociaciones que se venían llevando a cabo con Paraguay y Brasil con vistas a la construcción del complejo hidroeléctrico Itaipú-Yaciretá-Apipé. Hubo momentos de suma intensidad entre los países, como por ejemplo, el cierre de fronteras dictaminado por el presidente paraguayo, general Alfredo Stoessner. López Rega, por su parte, continuaría a cargo del Ministerio de Bienestar Social (verdadero reducto para el armado de la reacción) hasta entrado el gobierno de María Estela Martínez de Perón, y auténtico hombre fuerte del régimen. Los tres meses de gobierno serían aplicados a la planificación del nuevo llamado a elecciones generales y a "limpiar" al gobierno de los considerados "elementos ajenos a la doctrina peronista". Cada vez con mayor intensidad y menor disimulo la sociedad argentina podía visualizar el profundo antagonismo inserto en el movimiento justicialista, entre los que pregonaban "la patria socialista" y aquellos que intentaban desnaturalizar dicha concepción al grito de "la patria peronista". Ambos, no obstante, coincidirían en blandir la consigna "Perón o muerte". Se fijó el día 23 de septiembre para al acto comicial. La fórmula Perón-Perón, Juan Domingo e Isabel Martínez, su esposa, obtendría el triunfo con casi el 62% de los votos. |