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EL SEGUNDO PERÍODO DE CARLOS SAUL MENEM Aprobada en la reforma constitucional de 1994 la reelección del presidente y vicepresidente de la Nación por otro período de cuatro años, el 14 de mayo de 1995 se procedió a la renovación del Ejecutivo Nacional, diputados nacionales y autoridades provinciales. La ley 24.444 había introducido los cambios necesarios al sistema electoral, conforme al texto de la Constitución, modificando el Código Electoral Nacional y haciendo la elección directa. El justicialismo presentó la fórmula Carlos Saúl Menem-Carlos Ruckauf. La Unión Cívica Radical: Horacio Masaccessi-Antonio María Hernández; el FREPASO (Frente País Solidario), José Antonio Bordón-Carlos Álvarez. La fórmula encabezada por Menem alcanzó el 49,9% de los votos; Masaccessi, el 17% y Bordón el 29,3%. De los 24 distritos electorales, Menem triunfó en 23, el Partido Justicialista obtuvo la mayoría absoluta en las dos Cámaras del Congreso Nacional. Carlos Saúl Menem tenía la segunda oportunidad, hasta 1999, de seguir imponiendo su política. Favoreció este resultado la lucha contra la inflación que a fines de 1989 era del 5.000%; en 1992 se redujo a menos del 20%; en 1994 era sólo del 3,9% y siguió en baja hasta alcanzar los niveles récords de los últimos 43 años. Alain Touraine escribió: "La reelección de Menem es el precio que pagó la población argentina por la estabilización económica". Manuel Mora y Araujo dijo: "Si se hace un análisis estadístico respecto del desarrollo de la inflación y la popularidad de los gobiernos (encuestas de opinión pública) la correlación es muy alta: hay una tendencia visible a un aumento de popularidad del gobierno cuando la inflación cae (...); ninguna otra variable aislada exhibe una mayor relación con la popularidad del gobierno (...). Hoy, son dos los ejes que construyen el mapa político-cognitivo: la reforma económica y la expectativa de un nuevo estilo político. La dimensión del estilo político incluye: la demanda de poner control a la corrupción, y de vigencia plena del principio de igualdad ente la ley para gobernantes y legisladores; una actitud de "anti-partidos políticos" que ve en los aparatos que manejan los partidos un elemento de poca confiabilidad; preferencia por un estilo de liderazgo menos providencial, menos ideológico, revestido de atributos de honestidad e idoneidad". El cambio de rumbo del modelo económico alteró también el papel del Estado en relación con la central obrera y las instituciones empresariales. Los cambios estructurales dieron lugar en la Administración Pública y la empresa privada a un desempleo y subdesempleo notables; despidos; bajas de salarios; etc. La política de los sindicatos fue más bien de negociación, defensiva y de resultados muy limitados. Flexibilizando sus posiciones en sus relaciones laborales pudo mantener su influencia en otras áreas: empresas sindicales, obras sociales, etc. Para financiar sus estructuras administrativas (burocracia sindical) y ofrecer incentivos selectivos a sus afiliados. La pertinaz oposición de los sectores gremiales hacia el anterior gobierno, dio paso a tibias quejas superficiales y acuerdos subterráneos. Las organizaciones empresariales, en general, estuvieron de acuerdo con las medidas económicas, teniendo el gobierno de Menem mayor campo de maniobra. Es que más allá de su estilo personal, el presidente representaba la tan ansiada apertura económica, En cambio, existió mayor vulnerabilidad en las presiones de organizaciones financieras internacionales: Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial, Fondo Monetario, etc., y más dependencia de la buena disposición de los capitales internacionales. BALANCE DE DOS PERÍODOS PRESIDENCIALES 1989-1999 Al caracterizar a Carlos Saúl Manem como presidente de la Nación, es posible afirmar que ha sido el hombre de la estabilidad económica: la reforma del Estado, las privatizaciones de los servicios públicos, y la convertibilidad del peso con el dólar, que deparó una estabilidad de la moneda sin precedentes inmediatos. Al mismo tiempo, se debe remarcar la falta de independencia del Poder Judicial y el aumento de cinco a nuevo de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, que permitieron la impunidad de algunos personajes vinculados al poder político responsables de alarmantes casos de corrupción. Permanentemente se le requirió al gobierno un comportamiento público transparente, sin sospechas de deshonestidad, así como austeridad y eficiencia en la administración de los recursos y en las prioridades básicas. Agréguese que en estos años de gestión de Menem se duplicó el índice de desocupación, que pasó del 7,1% en octubre de 1989 al 14,5%, diez años después. Se suma a esto, además, la subocupación, que lleva en la actualidad a un número altísimo de habitantes a tener serios problemas de inestabilidad laboral. Aumentaron también la pobreza y la concentración en unos pocos de la riqueza. El 24 de octubre de 1999 en el acto de emitir su voto, el presidente Menem declaró por radio al requerimiento periodístico: "Soy un hombre que ha cumplido sus sueños y que dejará un país en buenas condiciones y en marcha para ésta y las futuras generaciones." Agregó el presidente: "La historia ya me juzgó como buen presidente." Más allá de estas opiniones, lo cierto es que el país profundizó su crisis de endeudamiento externo. En conjunto, la deuda externa argentina se disparó en la década del '90. Frente a los poco más de 60.000 millones de dólares con los que inició su gestión el gobierno de Menem en julio de 1989, el país, en 1998, debía 144.197 millones de dólares, de los cuales 23.607 millones de dólares corresponden a deudas de bancos locales con el exterior y 81.011 millones a la deuda pública asumida y/o contratada por le Estado nacional, mientras que el resto son los 40.000 millones de dólares de los privados no financieros. El fuerte incremento de la deuda no sólo se puede constatar al efectuar la comparación de los totales entre finales de una década y otra sino, y principalmente, por la relación entre su ritmo de aumento y el promedio de crecimiento de la economía y la exportación. A una tasa de crecimiento del 5% anual entre 1992 y 1998, y con un alza de las ventas externas del 175% entre 1989 y 1998, es indudable que la deuda ha crecido a un ritmo muy superior. La peligrosidad de ésta se pone de manifiesto por la caída de los préstamos externos a lo largo de 1999, año en el que se han producido varias situaciones de impagos de "obligaciones negociables", en medio de una caída del PBI del 4% y un descenso marcado de las exportaciones. La dimensión de la deuda externa sólo puede compararse con la acumulada entre 1976 y 1981 por la dictadura militar. Luego de finalizar su mandato presidencial, Carlos Saúl Menem fue elegido presidente del Partido Justicialista hasta el año 2003. |