05. EL ORIGEN DEL HOMBRE (quinta parte)

Fuente: LISCHETTI Mirtha: Antropología. Eudeba 1994. 

El proceso de hominización. Aspectos biológicos y culturales (Tapia, Alicia; Pinotti, Luisa; Icasate, Ester)

 

NUESTRO LINAJE PRIMATE

 

1. EL ORDEN DE LOS PRIMATES; CARACTERÍSTICAS COMUNES Y TENDENCIAS ADAPTATIVAS

Los primates de diferencian del resto de los mamíferos por un conjunto de rasgos que les son propios y que les proporcionan potencialidades biológicas para desarrollar estrategias adaptativas de supervivencia en ambientes con abundante vegetación. Entre los rasgos más significativos genéticamente determinados, se destacan los siguientes:

1.       Las extremidades terminan en pentadactilia (cinco dedos). Esta estructura que es típica de los mamíferos más tempranos del período terciario se ha mantenido en gran medida generalizada sin gran especialización. En otros mamíferos la pendactilia ancestral se modificó orientándose a diversidad de especializaciones; por ejemplo, en animales predadores como los felinos se orientó a permitir una eficaz cacería mediante poderosas garras; en otros animales donde era ventajoso el desplazamiento rápido por espacios abiertos se produjo una reducción de cinco a tres dedos y luego a uno, tal es el caso de los antecesores del caballo actual. En los primates, la conservación de la pentadactilia está relacionada con el uso ventajoso que ofrece la mano con cinco dedos para el desarrollo de la capacidad prensil; el pulgar oponible de la mano en la mayoría de los primates (en algunos también es oponible el pulgar del pie), las almohadillas sensibles de los dedos, las uñas planas en lugar de garras y el mayor número de inserciones nerviosas en los ápices de las falanges terminales.

2.      Visión estereoscópica. A consecuencia de la ubicación de los ojos en un mismo plano frontal. Esto permite obtener imágenes en relieve, profundidad de campo y proporciona la capacidad de calcular distancias. En contraste con el desarrollo del sentido de la visión se observa un menor grado de especialización en el sentido del olfato.

3.      Columna vertebral flexible. Que proporciona la posibilidad de sentarse o erguirse, y permite en consecuencia dejar liberadas las extremidades superiores de la postura corporal. A su vez, estas extremidades pueden cumplir funciones tales como girar, extender o flexionar y se relacionan con la capacidad prensil y la manipulación de objetos que permite la pentadactilia. Esta estructura ósea facilita el desplazamiento por el ambiente arbóreo y constituye la base sustancial sobre la cual se configuraron las diferentes formas de locomoción; a) salto y aferramiento vertical, apto para el traslado por las partes altas de la selva; b) marcha cuadrúpeda sobre las ramas y suspensión con los brazos por debajo de las mismas, son dos formas de traslado ventajosas para las partes medias de la selva donde la vegetación es muy densa; c) marcha sobre nudillos, efectiva para el desplazamiento por las partes bajas de la selva donde se requiere realizar actividades alternativas de trepar o caminar por el suelo; y d) la marcha bípeda propia del hombre (Milton, 1993; Campillo, 1988; Doran, 1993; Lovejoy, 1989; Zhilman, 1990).

4.      Mayor capacidad cerebral en relación al tamaño cerebral. El mayor tamaño y la complejidad encefálica se pueden vincular con la amplia red de conexiones nerviosas necesarias para procesar y dar respuesta a los múltiples estímulos ambientales (Aboiltz, 1992; Halloway, 1990; Simmons, 1990; Tobías, 1982).

5.      Cambios en la anatomía y fisiología del aparato digestivo. Tendientes a la mayor absorción de grandes cantidades de celulosa, propia de las dietas frugívoras o herbívoras. Asimismo, el consumo de hojas requiere la capacidad fisiológica de tolerar toxinas (Milton, 1993).

6.      Períodos de gestación prolongados y escaso número de crías por camada. Por su alto grado de inmadurez, tienen una larga etapa de dependencia de los adultos. La infancia dilatada permite la recepción y aprendizaje de abundante información cuando la conducta es más flexible. Los lazos de cohesión social son imprescindibles para mantener unido al grupo durante el largo tiempo en que las crías se desarrollan. Esta cohesión social se apoya en una comunicación compleja como por ejemplo el uso de gestos faciales y corporales, chillidos y aullidos o bien el constante acicalamiento mutuo (Shefferly y Fritz, 1992; Ghiglieri, 1988; Gould, 1988).

2. RECONSTRUYENDO EL ÁRBOL FILOGENÉTICO

    La separación del orden de los primates del resto de los mamíferos se inicia a comienzos del período terciario hace aproximadamente 70 m. de años. Es en este momento cuando se desarrollan las plantas angiospermas y se expanden las vastas forestas de las zonas tropicales y subtropicales. El proceso comienzo cuando un grupo de mamíferos muy pequeños, insectívoros y de hábitos nocturnos desarrolla una estrategia arborícola que conduce a los primeros representantes de los primates. A partir de aquí se abre una multiplicidad de formas de vida. A los fines de ordenar la información se pueden sintetizar cinco fases significativas (Milton, 1993; Aboitz, 1992; Pilbean, 1988).

      Evolución del orden de los primates: sus raíces se originan en el Cretácico tardío, cuando algunos micromamíferos insectívoros aprovecharon los alimentos ofrecidos por los bosques de angiospermas. (1) Los descendientes de este mamífero son los precursores de los primates y desarrollaron rasgos propios de estos tales, como el hocico redondeado y las uñas planas; (2) entre los 40 y 30 m. de años se produce la separación entre Platirrinos y Catarrinos (Monos del Viejo Mundo y del Nuevo Mundo); (3) entre los 20 y 30 m. de años se produce la separación entre las Superfamilias Cercopitecoidea y Hominoidea; (4) divergencia evolutiva entre las Familias Hylobatidae, Pongidae y Hominidae; (5) a partir de los 5 m. de años se separa el linaje evolutiov que conduce a los Chimpancés y a los Homínidos.

Orden

Suborden

Infraorden

Superfamilia

Familia

Género

Especie

Nombre Común

 

 

 

Primate

Prosimios

Lemtriformes

Lorsiformes

Tarsiformes

 

 

 

 

Lemures

Indris

Loris

Társidos

Gálagos

Antropoides

Platirrinos

 

 

 

 

Monos del Viejo Mundo

Catarrinos

Cercopithecoidea

 

 

 

Monos del Viejo Mundo

Hominoidea

 

Hylphatidae

 

 

Gibones

Siamangs

Póngidae

Pongo

Pan

 

Gorila

Pygmattes

Troglodytes paniscus

Gorilla

Orangután

Chimpancé

 

Gorila

Hominidae

 

Homo

 

Sapiens sapiens

 

Hombre

Esquema taxonómico del orden de los primates: Representa distintos niveles inclusivos partiendo de la especie como unidad básica (reelaborado de Pilbeam, 1981; 26).

 

1.      Entre los 60 y 50 m. de años se produce la separación entre Prosimios y Antropoides. Los primeros, de talla pequeña y locomoción adaptada al salto, no constituyen la forma de vida cuyos caminos de especialización conducen al género humano. Los segundos, desarrollaron modificaciones orgánicas favorables para la ocupación de las partes bajas y medias de selvas y bosques densos.

2.      A partir de los 40 m. de años, cuando América del Sur se separa de África y América del Norte de Eurasia por deriva continental, se produce otra improtante divergencia evolutiva entre los Antropoides. Esta es principalmente el resultado del aislamiento geográfico entre continentes (ver mecanismos de especiación) y llevó a la distinción de dos grandes grupos: los Platirrinos o monos del nuevo Mundo y los Catarrinos o monos del Viejo Mundo. Los Platirrinos no generaron especializaciones conducentes al linaje humano. Sus representantes actuales (entre los que se cuenta el mono araña y el mono tití) muestran una tendencia adaptativa al uso de las partes medias de los árboles; talla corporal pequeña a mediana, desplazamiento por encima o por debajo de las ramas y larga cola prensil. Esto permite explicar por qué los restos fósiles de los antepasados más cercanos al género humano no se encuentran en América.

3.      Entre los 30 y 20 m. de años se producen importantes movimientos orogénicos que formaron, entre otras, las elevaciones montañosas de Próximo Oriente y Europa. Estas elevaciones se constituyeron en fuertes barreras geográficas para el desplazamiento de poblaciones de Catarrinos desde África hacia Eurasia y viceversa. Dentro de este contexto se registra la separación de los dos grandes grupos de Catarrinos asiáticos y africanos. Por un lado, la superfamilia Cercopitecoidea, cuyos representantes fósiles y actuales ilustran la forma de vida propia de los monos (macacos, babuinos y colobos). Por otra parte, la superfamilia Hominoidea, ilustra la forma de vida de los antropomorfos, que presentan mayor talla y peso corporal, amplio desarrollo de la braquiación y carecen de larga cola prensil. El representante fósil de los hominoideos se conoce con el nombre de Aegyptopithecus. Tiene una antigüedad de 28 m. de años, es de pequeño tamaño y fue encontrado en El Fayum, Egipto.

4.      Hace alrededor de 20 m. de años, cuando comienza el Mioceno la temperatura del planeta se eleva gradualmente y el clima se hace estacional y seco. Esto provocó la reducción de las selvas. En el continente africano este fenómeno climático se relaciona a la vez con el levantamiento del macizo oriental que aisló las tierras bajas con abundantes lluvias y bosques densos de las tierras altas donde proliferaron los espacios de bosques abiertos y sabanas. El ambiente antes favorable a la proliferación de los primates se fue haciendo cada vez manos propicio. Un representante fósil que podría ser descendiente de los primeros antropomorfos de El Fayum, es el Proconsul africano encontrado en Kenia que tiene 18 m. de años de antigüedad. Proconsul muestra una combinación de rasgos de monos y antropomorfos actuales: tronco alargado y huesos semejantes de la mano y del brazo, la cabeza de mayor tamaño en relación con un cuerpo pequeño, de escasos 11 kg. Y una dentición con caninos destacados y molares reducidos. Hace 18 m. de años África queda unida a Eurasia produciéndose un intercambio faunístico entre monos y antropomorfos. En especial se destaca la radiación adaptativa que tuvo lugar entre los antropomorfos. Estos fósiles son designados con el nombre de Ramapithecus, Silvapithecus y un llamativo Gigantopithecus y fueron fechados en 15 m. de años. Todos ellos pueden agruparse con el nombre de ramamorfos (Pilbeam, 1984; Levin, 1986) y diferían de Proconsul por presentar extremidades superiores largas en relación al resto del cuerpo, sus dientes estaban cubiertos por grueso esmalte y se insertaban en maxilares muy robustos. Algunos años atrás se consideró que Ramaphitecus, era el candidato más adecuado para ser considerado el antecesor de los primeros homínidos. Actualmente la Biología molecular y la anatomía comparada han demostrado que no pudo ser el primer homínido. A pesar de la amplia diversidad de restos fósiles aún no está claro el panorama evolutivo comprendido entre los 18 y 15 m. de años. Sin embargo ha adquirido consenso entre los paleoantropólogos el modelo molecular que coloca a los antropomorfos africanos como entidades genéticamente semejantes al hombre actual, en tanto que los antropomorfos asiáticos poseen alrededor del doble de las diferencias genéticas.

5.      Para fines del Mioceno la competencia por los recursos vegetales entre los representantes de la superfamilia Hominidae llevó a varias divergencias:

a.       Algunas poblaciones de antropomorfos comenzaron a explorar hábitats transicionales entre las selvas y las sabanas.

b.      Otros continuaron su vida en el ambiente tradicional incrementando su especialización arborícola. Es en este contexto que se produce la radiación adaptativa que separa a los antropomorfos en tres grandes familias: 1) la familia Hylobatidae que incluye a los antropomorfos asiáticos cuyos representantes actuales son los gibones y siamang; 2) la familia Pongidae que incluye a los grandes antropomorfos africanos que continuaron viviendo en la selva. Estos se diferencian a su vez en 3 géneros: Pongo, Pan y Gorila (en la actualidad, orangután; gorila y chimpancé respectivamente) y c) la familia Hominidae que incluye a los primeros antecesores directos del género humano.

3. LA GENÉTICA Y EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN

El ADN es el portador y el transmisor de la información necesaria para la formación de células e individuos. Las diferencias existentes entre los seres humanos que se transmiten a la descendencia (diferencias genéticas), están determinadas por diferencias en el ADN. Si se produce una mutación en una célula sexual (gameta) ésta se transmite a la descendencia si es viable, pero si el cambio se produce en una célula del cuerpo (somática), sus efectos se van a limitar al individuo y el cambio producido se llamará mutación somática. El conocimiento de las mutaciones cromosómicas por translocación (cuando un segmento de cromosoma se transfiere a otro) ha aportado importante información para la comprensión de las modalidades citogenéticas de la hominización. La hominización se pudo haber producido por una translocación robertsoniana. 

Se sabe que especies vecinas suelen tener cariotipos semejantes. Cariotipo es el stock cromosómico presente en una célula. Para una misma especie, todas sus células somáticas presentan el mismo e invariable número de cariotipos y se repite en todos los individuos normales de esa especie. En el hombre el cariotipo es el 46. Se puede pasar de un cariotipo a otro vecino mediante reajustes simples, por ejemplo; la fusión de tipo robertsoniano, en la que se fusionan dos cromosomas acrocéntricos para dar lugar a uno metacéntrico. Es de suponer que este ajuste debió haber desempeñado un papel importante en la hominización si pensamos que el cariotipo de los póngidos es de 48. 

Según Chiarelli, el antepasado de los póngidos africanos y de los himínidos debió tener 48 cromosomas y por una translocación reobertsoniana, fusión ocurrida entre 2 telocéntricos, en dos generaciones se podría haber pasado del cariotipo 48 al de 46 cromosomas. Esto habría conducido al género HOMO. Es probable que el cambio haya ocurrido en un individuo que un primer momento tenía un cariotipo de 47 cromosomas (puede ocurrir que se altere el número de cromosomas pero esto no produce ni la pérdida ni la ganancia de material genético hereditario). Luego cruzado reproductivamente con individuos de cariotipo normal 48, se debió generar un 50% de descendientes portadores de la translocación 47. Si se cruzaron dos individuos con cariotipo 47 habrían aparecido nuevos individuos con 46 portadores de la translocación en estado homocigótico.

Por otra parte, si los individuos portadores del cariotipo 46 presentaron ventajas selectivas debieron suplantar rápidamente a los menos favorecidos, sobre todo si tenemos en cuenta que los primeros grupos reproductivos debieron ser bastante reducidos. Desde la segunda generación, habría un 25% de individuos con 46 cromosomas y el cruce entre individuos heterocigóticos generaría homocigóticos 48 y homocigóticos de 46 portadores de la translocación. (Ruffle. J., 1983).

 

4. LOS ÚLTIMOS CUATRO MILLONES DE AÑOS

Los fósiles más tempranos pertenecientes a los homínidos provienen de varios sitios distribuidos en África Oriental. El registro fósil de hace cuatro millones de años comienza a mostrar una riqueza tal en evidencias, que nos faculta a elaborar un diseño del proceso último de la evolución humana. 

Se ha señalado con cierto consenso a Australopithecus afarensis como el ancestro común del linaje Homo y los australopitécidos (Johanson y White, 1981; Rak, 1983; Eldredge y Tattersall, 1986; Zihlman, 1990). Remitimos a las características morfológicas para señalar el nivel de generalización con elementos comunes a ambos como para constituirlo en una especie apta para cumplir ese rol. Sólo Richard y Mary Leakey sostienen en la actualidad, que no se ha encontrado aún el antecesor del linaje Homo y que seguramente éste debería tener un cráneo más voluminoso, produciéndose la diversificación probablemente hace más de 5 millones de años (Leakey, 1981; Leakey y Lewin, 1980). 

Otros, como Ives Coppens y Richard Leakey, ven dos subespecies en lo que aparece como un marcado dimorfismo sexual en afarensis (Leakey, 1981). Sin embargo entre los antropoides el dimorfismo sexual se incrementa con el aumento del tamaño corporal de la especie. Así éste es más marcado en los gorilas que en el chimpancé. Asimismo es sabido que cuando la variación fenotípica de los machos es grande, la selección natural favorece a los de mayor tamaño en la competencia por las hembras (Godfrey, Lyon y Sutherland, 1993). 

De ahí en más el pasaje de Australopithecus africanus a Australopithecus robustus señala un camino hacia la molarización de los premolares (de dos cúspides a tres), al incremento del tamaño corporal y una morfología de las manos que implica mayor capacidad maniulatoria (Mc Henry, 1991; Rak, 1983; Reed, 1993; Ricklan, 1990; Susman, 1986; 1992). Esta robustez que también se daría en el Australopithecus boisei como rama paralela, implica un camino de especialización sin retorno: los huesos con crestas en cráneos y huesos largos, nos hablan de una musculatura poderosa, en animales que necesitaron un incremento del volumen de alimentos ingeridos para poder producirse a sí mismos. De modo que los útiles para cavar y procesar el alimento, no les permitieron como en el caso de los Homo, ocupar nuevos ambientes dado que estaban excesivamente especializados a un hábitat de sabana abierta y una dieta exclusivamente a base de semillas duras y raíces.

 

AUSTRALOPITHECUS

AFARENSIS

Otros nombres: Lucy

Área de dispersión: Hadar (Etiopía) - Laeotoli (Tanzania)

Antigüedad: 4.000.000 años (hay evidencias de un maxilar de Australopithecus de 5.000.000 de años, pero es una evidencia insuficiente para determinar la subespecie.

 

Características físicas específicas

  1. La peculiaridad más notable es la conjunción de un esqueleto postcraneal moderno con un esqueleto craneal primitivo (Johanson y Edey, 1981).
  2. La capacidad craneana se ubica entre 400 y 500 cm3
  3. La arcada inferior tiene forma de V muy abierta, no es aún la parabólica que nos caracteriza. La arcada superior tiene una curiosa forma ovalada, con los segundos y terceros molares apartándose de las líneas rectamente divergentes de cada rama, para cerrarse hacia atrás.
  4. Como en otros homínidos, la sínfisis mandibular está reforzada por dos engrosamientos o torus, pero sin que el inferior se convierta en plataforma simiana.
  5. Los incisivos están implantados de manera bastante oblicua, en correspondencia con un prognatismo alveolar relativamente pronunciado.
  6. Los caninos son poco sobresalientes.
  7. Los premolares anteriores tienen a veces una única cúspide como en los Ramapithecus y Kenyapithecus, pero por lo general muestran dos cúspides desiguales, con lo que resultan transicionales hacia los primeros premolares bicúspides que constituyen una de nuestras características actuales.
  8. Existe un pequeño diastema entre los incisivos superiores y los caninos, y entre los caninos inferiores y el premolar siguiente.
  9. Los cráneos muestran fuertes inserciones musculares, e inclusive una cresta témporo-occipital.
  10. Los brazos son más largos que las piernas.
  11. Los huesos del brazo y, principalmente, los de la mano difieren aún por algunos rasgos de los que son plenamente humanos, pero los huesos de la rodilla y del pie, indican una postura ya enteramente bípeda. El "ángulo de portación", formado por la superficie de articulación de la rodilla, que es paralela al suelo, y por el eje lardo del fémur, es oblicuo con respecto a dicha superficie. Pelvis: el ilíaco se observa acortado cambiando los puntos de inserción de los músculos abductores, los que indican un cambio de función: en lugar de ser propulsores de los miembros pasan a ser estabilizadores de la postura erecta, como en nuestra especie.
  12. En consonancia con la postura bípeda, el agujero occipital se encuentra en el centro de la base del cráneo.
  13. Diversos rasgos sugieren la existencia de un marcado dimorfismo sexual (como en el hombre, gorila, chimpancé y orangután): La estatura total es de 125 a 130 cm. Está en discusión si se trata de una sola especie o dos, por el pronunciado dimorfismo sexual que presenta, con pesos estimados para los machos de entre 55 y 75 kg, y las hembras de 28 a 34 kg (Johanson y Edey, 1981; Hartwing-Scherer, 1993, 1992).

Dieta: Vegetariana (frutas, nueces, raíces).

Industria lítica asociada: no aparece con ninguno de los hallazgos.

 

 

AUSTRALOPITHECUS

AFRICANUS

 

Otros nombres: Australopithecus gracilis, Plesianthropus tansvaalensis.

Dispersión: Sterkfontein, Makapan, Swartkrans, Kromdraii, Taung (Sudáfrica).

Antigüedad: 2.600.000 años (desaparece del registro hacia 2.200.000)

Características físicas específicas:

  1. Capacidad craneana promedio 450 cm3
  2. Aparato masticatorio menor que en los robustus y boisei, no sólo entérminos absolutos sino en relación al cráneo.
  3. El tamaño relativo de molares e incisivos, al revés que en robustus y boisei presentan molares más pequeños.
  4. Caninos pequeños y ausencia de diastema.
  5. Arcada dentaria parabólica (en forma de V más abierta que en los hominoideos miocéntricos).
  6. Ausencia de cresta sagital y rebordes supraorbitarios.
  7. Estatura total entre 130 y 150 cm.
  8. Peso entre 40 y 50 kg.
  9. Estatura total aproximada 1,20 a 1,30 m.
  10. Dieta: frutos, raíces, nueces.
  11. Industria lítica asociada: no aparece.

 

 

  

AUSTRALOPITHECUS

ROBUSTUS

 

Otros nombres: Paranthropus robustus, Paranthropus crasidens.

Antigüedad: 1.500.000 años (desaparecen de registro hace 1.000.000 años).

Dispersión geográfica según hallazgos: Sur de África, Kromdaii, Swartkrans.

Características físicas específicas:

  1. Capacidad craneana de aproximadamente 540 cm3
  2. Presencia de cresta sagital y rebordes supraorbitarios, concordando con mayor volumen de maxilares, superior e inferior, que requieren músculos masticables más poderosos y por lo tanto inserciones óseas más fuertes.
  3. Aparato masticatorio considerablemente mayor, no solamente en términos absolutos, sino también en relación con las dimensiones del cráneo.
  4. El tamaño de los molares es mayor que el de los incisivos.
  5. De lo anterior se deduce un comienzo de especialización hacia el consumo de semillas.
  6. Arcada dentaria parabólica (en forma de V más abierta que en los homínidos miocénicos).
  7. Los huesos de la mano (como en el boisei), presentan capacidad para movimientos de precisión, cosa que no ocurre con la de los Australopithecus africanus y los gracilis.
  8. Tamaño corporal un 50% mayor que el de los gracilis.
  9. Peso corporal aproximado de 40 kg.
  10. Estatura total aproximada de 1,40 a 1,50 m.
  11. Dieta: predominantemente a base de semillas duras y raíces.
  12. Industria lítica y ósea asociada: Los instrumentos de Swartrans y Kromadaii, presentan señales de haber sido utilizados para cavar. En ambos yacimientos aparecen instrumentos líticos y óseos con fines utilitarios relacionados con la recolección de raíces y semillas duras y su procesamiento (Susman, 1988; 1992).

 

 

 

AUSTRALOPITHECUS 

BOISEI

 

 

Otros nombres: Australopithecus hiperrobustus, Paranthropus hiperrobusto, Zinjanthropo.

Dispersión: Este de África: Olduwai (Tanzania); Shungura y Koobi Fora (Kenya); Omo (Etiopía).

Antigüedad: 2.500.000 años hasta 1.000.000 años

Características físicas específicas:

  1. Capacidad craneana aproximada: 500 cm3.
  2. Marcado desarrollo de los molares y molarización de los premolares.
  3. Caninos e incisivos menos pronunciados.
  4. Maxilar inferior fuerte.
  5. Presencia de gran reborde supraorbitario.
  6. Frente huidiza y pequeña.
  7. Presencia de cresta sagital, lo que indica gran desarrollo del músculo temporal que intervienen en el control del maxilar inferior, y que se inserta en dicha cresta.
  8. Los huesos de la mano presentan capacidad para movimientos de precisión cosa que no ocurre con los Australopithecus afarensis y africanos (Susman; 1992).
  9. Peso corporal: 43 a 50 kg.
  10. Dieta: predominantemente vegetariana con preeminencia del consumo de semillas y raíces duras.
  11. Industria lítica: Tanto Homo habilis como Australopithecus boisei aparecen asociados con industria lítica en la Bed I de Olduwai George, fechados en 1.760.000 años. Sin embargo, se han encontrado instrumentos de 2.700.000 en el Valle de Omo, sin asociación con restos de homínidos que podrían pertenecerle (Susman, 1988 y 1992).

 

 

  

HOMO HABILIS

 

 

Dispersión: Sudáfrica: Sterkfntein, Makapan, Swartkrans, Olduval (Tanzania), Omo (Etiopía), Koobi Fora (Kenia).

Antigüedad: 1.760.000 años.

Características físicas específicas:

  1. Capacidad craneana promedio: 642 cm3 (Tobias y Holloway, 1992).
  2. Dientes anteriores (incisivos y caninos) más grandes en relación con los posteriores (premolares y molares), ubicándose más cerca de las proporciones humanas actuales.
  3. Marcada tendencia hacia el acortamiento de los dientes (especialmente evidente en premolares y molares inferiores); además el segundo premolar es más largo mesodistalmente.
  4. Prognatismo alveolar más reducido.
  5. Ausencia de cresta sagital, parietales más arqueados acorde al mayor volumen cerebral.
  6. Peso corporal de entre 40 y 45 kg., talla de aproximadamente 1,45 m.

Industria lítica asociada: Oluvaiense, caracterizada por choppers y chopping tools, generalmente pequeños y más anchos que largos; poliedros (utensilios con tres o más bordes activos que habitualmente se cortan entre sí); discoides (utensilios irregulares con un borde activo bifacialmente tallado sobre toda o la mayor parte de su circunferencia); lascas con filos usados en estado natural; lascas con retoques aislados; raederas; cepillos; buriles y otros tipos de artefactos. La materia prima es predominantemente lava basáltica o vesicular; también andesita, traquita y fonolita, probablemente procedente de la zona volcánica situada a alguna distancia hacia el sur y este de Oduvai, trasladada por los cursos de agua. Buena parte de los instrumentos fueron llevados ya tallados. En Omo aparecen conjuntos de artefactos aislados de: guijarros partidos, núcleos, lascas y fragmentos de ellas; algunas presentan retoques esporádicos. La materia prima es el cuarzo lechoso que debió ser transportado desde lugares ubicados 20 ó 30 km. de distancia.

 

 

 

HOMO ERECTUS

 

Otros nombres: Pitecanthropus erectus, Sinanthropus, Pitecanthropus pekinensis, Pitencanthropo de Java. El nombre erectus no debe dar lugar a confusión, se le otorgó por ser el primer espécimen del cual se podía inferir que caminaba erguido, en el año 1982. Hallazgos científicos posteriores hacen retroceder este modo de locomoción al Australopithecus afarensis, de 3.750.000 años. La tradición hizo que se lo continuara llamando de este modo.

Dispersión: Este de África: Olduvai George (Tanzania, 1.400.000), Omo (1.400.000), Kobi Fora (2.000.000), Lago Turkana (Kenya), Hadar (Etiopía). Norte de África: Ternifine (800.000), Salé (400.000). Sur de África: Swartkrans (1.500.000). Europa meridional: evidencias indirectas, es decir elementos culturales como industrias, restos de vivienda, fuego y huesos de animales. Torralba y Ambrona (300.000), Terra Amata (400.000). China: Chukoutien (500.000), Lantian (800.000), Hexian (300.000) Java (Isla de Indonesia): Sangiran (1.600.000), Mojokerto (1.800.000), Trinil (900.000), Samburgmachan (500.000), Ngandong (500.000) (Swisher et al, 1994).

Antigüedad: 2.000.000 a 1.900.000 (Gibbons, 1994; Swisher et al, 1994; Feibel et al, 1989; Mc Henry, 1988, 1991, citados por Hartwing-Scherer, 1993).

Características físicas específicas:

  1. Capacidad craneana: entre 900 y 1.100 cm3.
  2. Cráneo bajo y largo.
  3. Arcos superciliares notorios, muy desarrollados.
  4. Molares menores que el Homo habilis.
  5. Huesos fuertes en general.
  6. Maxilar inferior fuerte.
  7. Estatura total entre 1,50 y 1,65 m.
  8. Peso corporal de entre 54 y 60 kg.
  9. Dieta: Omnívora

 

Industria lítica asociada:

Industria Abbevillense, Chelense y Achelense: en líneas muy generales podemos caracterizarlas por la presencia de bifaces (artefactos obtenidos a partir de núcleos de guijarros tallados en ambas caras). Fueron tallados a grandes golpes, presentan forma groseramente puntiaguda, conservando en parte la corteza del guijarro. Se reconocen 10 tipos de instrumentos utilizados para diferentes funciones.

Otras evidencias de cultura:

En Niza (Francia) la excavación de varios sitios de ocupación, revela la existencia de una variedad de chozas de refugio, una de ellas tan grande como de 6 por 12 m. Los agujeros centrales indican que había un poste que sostenía el techo. Las paredes aparentemente estaban confeccionadas con ramas. Aparece también un fogón rodeado de piedras. El tipo de industria acheuliana sugiere la presencia de Homo erectus aunque lamentablemente aún no se encontraron restos óseos por lo que la atribución es dudosa.

Dominio del fuego: Swartkrans en una cueva, en el nivel 3, entre 1 y 1.500.000 años (Brain y Sillen, 1988).

Chou Koutien (China).

 

 

 

HOMO SAPIENS NEANDERTHALENSIS

 

 

Otras denominaciones: Hombre de Neanderthal.

Dispersión: Europa occidental; valle de Neander, La Chapelle-aux-Saints, La Ferrassie, La Quina, Le Moustier. Próximo Oriente: Amud, Kebara, Tabun C., Shanidar. Asia Occidental: Teshik Tash.

Antigüedad: desde 230.000 a 36.000 años. Desde comienzos de la última glaciación pleistocénica.

Características físicas específicas:

  1. Cráneos muy grandes. Largos y bajos, protuberantes hacia atrás.
  2. La capacidad craneana aproximada es de 1200 a 1600 cm3.
  3. El esplacnocráneo presenta mayor altura, anchura y proyección hacia adelante que en el Homo erectus.
  4. Los arcos superciliares son grandes y continuos a través del hueso frontal. Los senos frontales ocupan los arcos superciliares, desde la parte superior externa de la nariz a la mitad de las fosas orbitarias, con cavidades multicameradas "en coliflor".
  5. Presenta fosas orbitarias redondas y grandes.
  6. Las fosas nasales son más amplias que las de cualquier otra gente que haya existido antes o después, incluyendo los aborígenes australianos actuales.
  7. Los arcos zigomáticos se inclinan hacia atrás, en lugar de formar ángulo como sucede con los pómulos del hombre moderno al elevarse hacia arriba.
  8. La frente se inclina hacia atrás en lugar de elevarse, como en el hombre moderno de esplacnocráneo aplastado.
  9. El prognatismo se debe a la proyección de los dientes hacia adelante. Esto es tan pronunciado, que una vista lateral se advierte un espacio entre el último molar y el borde de la rama ascendente del maxilar inferior.
  10. Los premolares y molares no son significativamente mayores que los del hombre actual. Los incisivos son más grandes dando al arco de la mandíbula una apertura mayor en la parte frontal.
  11. En algunos ejemplares se insinúa un mentón.
  12. El esqueleto postcraneal se caracteriza por un llamativo desarrollo lateral, son fuertes y robustos, en ambos sexos. En los huesos largos, la presencia de crestas e inserciones fuertes para los tendones de los músculos, evidencian actividad física intensa y mucha fuerza. Esto último aparece aún en los niños pequeños por lo que se deduce que sería una característica genética.
  13. Todas estas características los diferencian de las poblaciones humanas modernas y de los que vivieron para la misma época en África y en Asia oriental.

Algunos rasgos culturales: habitaban abrigos rocosos y lugares al aire libre. Encendían fogones tanto para cocinar como para calentarse. Usaban ropas de pieles (presencia de agujas de hueso). Primeras prácticas de enterratorios individuales y colectivos con acompañamiento de aguas fúnebres.

Industrias líticas asociadas: musteriense, clactoniense, tayaniense y levalloisense. Se trata de industrias sobre lascas (elemento que se obtiene a partir de la talla del núcleo). Corresponden a períodos fríos, glaciales. Se caracterizan por la presencia de raederas, raspadores, denticulados y muescas. Imprta destacar la técnica de talla Levallois que implica una serie de tallas centrípetas a partir, de los bordes de un guijarro, produciendo un plano de percusión en donde por un único golpe aplicado por un percutor de piedra, se determina la lasca característica, chata y ovalada, de forma predetrminada, que ofrece en su cara superior las huellas de los negativas de las tallas centrípetas. Esto muestra una técnica sistemática de extracción de fragmentos que permite aprovechar mejor la materia prima. Se reconocen 60 tipos de instrumentos líticos.

 

 

 

  

HOMO SAPIENS SAPIENS

 

 

Dispersión: África, Asia, Europa, América, Oceanía, Antártida.

Características físicas específicas:

  1. La capacidad craneana es aproximadamente de 1.200 a 1.600 cm3. Importa destacar que ésta es grande en relación a la talla total.
  2. Hay dimorfismo sexual en la capacidad craneana a favor del varón. Sin embargo, la mujer presenta mayor capacidad craneana en relación a la estatura total, siendo esta diferencia significativa (Holloway, 1990).
  3. La porción cerebral del cráneo es mucho mayor en relación a la facial (relación neurocráneo - esplacnocráneo).
  4. El agujero occipital está ubicado en centro de la base del cráneo, en consonancia con la postura bípeda (en los antropomorfos, éste se ubica hacia atrás).
  5. Los cráneos humanos son lisos, redondeados, sin crestas ni rebordes supraorbitarios continuos.
  6. Ausencia de prognatismo y presencia de mentón.
  7. La dentadura es generalizada por lo siguiente:
    1. Es pequeña en relación al tamaño total del cráneo.
    2. La ausencia de diastema y el arco dentario continuo.
    3. El canino tiene un tamaño similar a los demás dientes.
    4. El arco dentario tiene forma parabólica (en los antropomorfos la forma es de U).
    5. El tamaño de los molares disminuye desde el primero hacia el tercero (en los antropomorfos ocurre lo contrario).
    6. Las coronas de los primeros molares tienen cuatro cúspides (en los antropomorfos cinco, con surcos intermedios en Y).
  8. En la parte inter